GFB se alumbró con un proyecto «muy elemental» generando, inicialmente, un superbeneficio para Euroamérica. El pecado original de la fábrica de fibroyeso estuvo en la negociación: cuando tocaba comprar y velar por un buen precio, la divisa, las garantías de futuro... no se hizo. Y de aquellos mimbres, estos cestos. Ese fue el resumen de la exposición que el administrador concursal Manuel de la Fuente realizó ayer en el contexto de la Comisión de Investigación que se celebró con la única presencia de los representantes del Partido Popular, después de la espantada protagonizada horas antes por socialistas y regionalistas. Eso por lo que se refiere al pasado, porque el administrador no pudo ser más claro cuando se le invitó a hablar de futuro y aseguró que éste es el momento de echar el resto para conseguir que la fábrica de fibroyeso se convierta en un proyecto industrial de referencia mundial.
Los administradores concursales tienen prácticamente cerrado un plan de liquidación en el que la oferta que la firma alemana Fermacell ha puesto sobre la mesa se presenta como la mejor de las alternativas posibles en la actual coyuntura. Aunque la oferta económica es mala -De la Fuente dijo claramente que los 14,5 millones que ofrecen por la compra de la fábrica es muy poco dinero-, la viabilidad a largo plazo de la planta en manos de los alemanes, con 15.000 millones de metros cuadrados de paneles vendidos; la contratación de sesenta trabajadores que, con una producción a tres turnos, se convertirían en 240 puestos de trabajo, y lo que todo ello supondrá para la industria auxiliar de Cantabria, se presenta como «una oportunidad de oro» si se atiende a las explicaciones dadas ayer por el administrador concursal.
Esa es la propuesta que a día de hoy tienen sobre la mesa. Pero la puerta sigue abierta. «Estaríamos encantados de que alguien la mejore», dijo Manuel de la Fuente mostrando el otro desenlace que puede escribirse a la historia: por la maquinaria «achatarrada» nos darían cinco millones de euros; por la naves construidas, ocho. Eso sumaría 13 millones y sería, verdaderamente, el fin del proyecto industrial en un momento en que el Cantabria necesita puestos de trabajo. De ahí lo de la oportunidad de oro que supone la oferta de compra realizada por Fermacell.
A partir de estos datos, De la fuente llamó a sumar fuerzas; a que tanto el Gobierno regional como el Parlamento y los ciudadanos «tiren como sea del carro» para que la fábrica, «la mejor de Europa», comience a funcionar.
Diego comparecerá
El próximo 9 de marzo el presidente comparecerá ante la comisión de investigación a pesar de que los grupos regionalista y socialista hayan retirado la petición que realizaron para que se le citara. Ayer, Diego solicitó participar para informar de la situación actual del proyecto y destacó la «importancia» de la comisión.