El martes aconteció un extraño suceso en Castro Urdiales. Durante dos horas, la desaparición voluntaria de G. G. B., una mujer de 33 años, mantuvo en jaque a los servicios de emergencias de la localidad. Sobre las ocho y media de la noche, un hombre alertaba al 112 SOS Cantabria de la desaparición de su supuesta pareja en el monte Cerredo. Acto seguido, agentes de la Policía Local y de la Guardia Civil, efectivos del Parque de Bomberos, voluntarios de Protección Civil y miembros de la DYA se movilizaron. La primera inspección no dio resultados pues el hombre comentó que no podía determinar el lugar exacto de la desaparición. Entonces, los todoterrenos peinaron las principales pistas forestales de la zona.
La situación se enrareció cuando los agentes de Policía interrogaron al sujeto. Aunque se mostró aparentemente tranquilo, ofreció diferentes versiones, bastante dispares, sobre lo sucedido. Primero afirmó que había perdido de vista a su compañera cuando el 'quad' en el que viajaban sufrió una avería. Esto le obligó a bajar del monte para acudir en busca de ayuda. Cuando volvió, la mujer se había esfumado.
Después, el hombre relató una versión radicalmente opuesta. Sostuvo que su acompañante había desaparecido del vehículo sin que él se diera cuenta, presumiblemente, tras una caída. En otra de sus argumentaciones, culpó a un barrizal, que habría atascado el vehículo, obligándole a alejarse para encontrar el modo de remolcarlo. Cuando se intentó localizar a la mujer que, según la Policía Local, figura como residente en el mismo domicilio que el denunciante, saltaron las alarmas. Se comprobó que no se hallaba en la vivienda y los agentes descubrieron que sobre el hombre pesa una orden de alejamiento de la supuesta desaparecida.
En casa de un familiar
Pasadas las 22.30 horas, los responsables del dispositivo recibían el aviso de que la mujer había sido localizada sana y salva. En un primer momento, se anunció que había aparecido en Cabezón de la Sal. Minutos después se confirmó que se hallaba en la localidad de Ampuero. Al parecer, consiguió que alguien la trasladara al domicilio de su madre. Todo esto corrobora que se trató de una desaparición voluntaria. Acto seguido, el dispositivo de búsqueda se canceló. La Guardia Civil trasladó al hombre a sus dependencias para tomarle declaración, sin que, según las mismas fuentes, fuese detenido.