José Carlos Gómez Sal consiguió ayer el 55,4% de los votos ponderados en las elecciones de la Universidad de Cantabria y fue proclamado rector al filo de las diez de la noche en el Pabellón de Gobierno. Su abrumadora victoria superó incluso a la protagonizada por Federico Gutiérrez Solana hace ocho años, cuando se hizo con el 54,7% de los apoyos. Ambos han trabajado juntos desde entonces y ambos se fundieron a las puertas del Pabellón de Gobierno en un abrazo con más significado que muchos discursos: la continuidad de un proyecto común y el alivio por la victoria. Eduardo Mora, con un 26,2% de los votos, se quedó lejos de los resultados obtenidos en 2003 (41,8%) y estuvo mucho más cerca de Jorge Tomillo (18,4%) que de Gómez Sal.
Nueve de cada diez profesores permanentes acudieron a las urnas y consiguieron superar el índice de participación de 2003 en más de ocho puntos. Los 326 apoyos que proporcionaron a Gómez Sal fueron claves en la victoria, ya que sus papeletas ponderadas suponen el 52% del valor total del censo.
El resto del profesorado y personal investigador también dio más de la mitad de sus votos a Gómez Sal, aunque registró un nivel de participación muy reducido (45%). La ventaja fue menor entre el personal de administración y servicios, y Eduardo Mora fue superado también por Jorge Tomillo.
La victoria más ajustada de Gómez Sal se registró entre el sector de los estudiantes, donde Mora se quedó a sólo 121 votos. La clave en este sector estuvo en los resultados obtenidos por Mora en la Escuela de Industriales, donde ocupa el cargo de director y donde cosechó 247 apoyos por los 69 de Gómez Sal. Como suele ser habitual, el alumnado fue el sector menos participativo y con un 18% se quedó a cinco puntos de la participación registrada en 2003.
En total, 3.825 personas ejercieron su derecho al voto de las 14.362 censadas. Ese 26,6% de participación no consiguió superar finalmente a los resultados de 2003 -los primeros comicios universales de la historia de la UC-, cuando votó el 29,4% del censo.
Apuesta por la investigación
La Universidad de Cantabria apostó ayer por dar continuidad al trabajo realizado durante los últimos años, eligiendo rector a quien ocupara el cargo de vicerrector de Investigación desde 2003. Ni siquiera la retirada de los créditos al Campus de Excelencia por parte del Gobierno central ha hecho cambiar de idea a la comunidad universitaria sobre la conveniencia de seguir adelante con el Cantabria Campus Internacional, que coordina Gómez Sal.
El escenario que se encuentra ahora el nuevo rector es el de una fuerte presión económica, por lo que la negociación de un nuevo contrato programa con el Gobierno de Cantabria resulta fundamental para alcanzar los objetivos de calidad. Gómez Sal ha defendido a lo largo de la campaña electoral su experiencia en la gestión después de ocho años como vicerrector, así como el conocimiento de la institución que aglutinan tanto él como su equipo. Su punto de partida es, según se expone en su programa, construir sobre lo bien hecho: «Una Universidad sólida, estable y económicamente saneada, que será clave para el cambio de modelo productivo».
Y es que el programa de José Carlos Gómez Sal se ha basado en la idea de una Universidad integral donde las tres funciones que por norma debe cumplir la institución -la docencia, la investigación y la transferencia del conocimiento- se desarrollen plenamente y en armonía.
El proyecto del nuevo rector dará continuidad al trabajo del equipo rectoral saliente y tendrá entre sus objetivos asentar una fusión entre la UC y la sociedad cántabra que se inició hace dos años con el Campus de Excelencia. En este sentido, la Universidad de Gómez Sal se plantea el reto de competir en investigación y calidad con las mejores del mundo: un reto mayúsculo en una coyuntura económica muy desfavorable.
Federico Gutiérrez Solana, que ayer se convirtió en rector en funciones, no pudo ocultar su entusiasmo ante el resultado: «Me voy con una alegría enorme. La Universidad queda en unas manos magníficas, en un equipo fantástico que ha demostrado que conoce la UC, que es capaz de defenderla en cualquiera de los foros que haga falta y que va a seguir trabajando para que la Universidad esté cada vez más vinculada a la sociedad».
La despedida será dulce para él: «Me voy muy feliz. He dedicado todo el esfuerzo que he podido por esta Universidad y por la sociedad, y cuando uno hace esto sabe que, además, es una carrera de relevos y es sano. Me voy satisfecho de haber servido y de haber tenido el privilegio de servir».
La Universidad de Cantabria eligió ayer por mayoría a un nuevo rector, pero también dio su respaldo al modelo de universidad investigadora y competitiva que tendrá que abrir vías de negocio para toda la sociedad cántabra.