Salvado en la última jornada. Pero no solo eso. Si no que al final, el Bathco Independiente ha finalizado cuarto en su grupo de la División de Honor B del rugby español. Una gesta para un equipo que debutaba este año en la categoría. Nemesio Ochoa, uno de los técnicos de los 'verdes', está más que satisfecho con el resultado, pero no se conforma. Para el año que viene, quiere un equipo mucho más mejorado para soñar con un ascenso a la máxima categoría, la División de Honor.
-Si le digo a principio de temporada que el equipo iba a finalizar cuarto, ¿qué me hubiese respondido?
-(Risas). Le hubiese preguntado yo a usted si había tomado algún tipo de estupefaciente. Confiábamos en que el equipo no iba a pasar apuros -aunque al final los hemos pasado-, pero para nada pensábamos en acabar cuartos. Pero las matemáticas no merecen opinión. Somos el cuarto equipo que más victorias ha conseguido y por eso estamos muy contentos.
-Ahora que la Liga ha acabado, ¿qué análisis hace de la División de Honor B?
-Nos hemos encontrado con una categoría muy competida. Te enfrentas al líder en casa y tienes la oportunidad de ganarle y luego pierdes con el colista también en tu casa. No ha habido partidos relajados y casi todos se han resuelto por muy poco margen. Además, a nada que metas la pata, te vas abajo en la clasificación. La verdad que el salto de Primera División a División de Honor B ha sido enorme, por esas dos diferencias: el nivel de los equipos y la competitividad de los mismos. Hay que tener en cuenta que nosotros veníamos de una categoría en la que perdíamos dos o tres partidos al año. Por otro lado, pensábamos que algún equipo, como el Bera Bera, podía ir a la baja. Y al final ha quedado segundo.
-Usted se ha quejado de que, al igual que ocurre en otros deportes, al recién llegado a la categoría se le trata peor. Lo digo por los árbitros...
-La verdad es que sí se ha notado que somos un equipo pequeño de una ciudad pequeña. El nivel del arbitraje es mayor que en Primera División y dejan jugar mucho más durante el partido. Pero en algunos partidos, sobre todo fuera de casa, sí se ha notado que éramos los recién llegados. Y no hablo del resultado, sino de la forma de llevar el partido adelante por parte del árbitro. Luego, al final de temporada, la cosa se ha equilibrado. Nos han cogido respeto.
-¿Cuál ha sido el mejor momento de la temporada? ¿Y el peor?
-El mejor, el partido que ganamos en la visita al L'Hospitalet, por 16-17. Sobre todo por lo inesperado de la victoria, ya que íbamos al partido con muchos lesionados. Tengo ese encuentro grabado en la mente. El peor, sin duda el partido que jugamos en el campo del Fútbol Club Barcelona. El equipo se ha comportado de maravilla en 13 encuentros de Liga. Solo fallamos en uno. En ese. Simplemente, no estuvimos.
-¿Y el momento clave? ¿Ese partido que había que ganar sí o sí?
-El encuentro que ganamos en Durango, por 23-25. Había que ganar de forma casi obligatoria. Luego hicimos la machada de sacar un punto bonus frente al Hernani en casa.
-¿Qué necesita mantener o mejorar el Bathco Independiente para la próxima temporada?
-Lo primero que tenemos que hacer es subir el nivel físico, técnico y táctico de los jugadores nacionales. Es muy alto y han progresado mucho respecto a la Primera División. Pero deben mejorar aún más. Nos enfrentamos a equipos con canteras excepcionales, por lo que sus jugadores nacionales tienen mucho nivel. Y luego, seguir contando con Bathco. Todo el agradecimiento hacia ellos es poco. Y no solo por lo económico. Su presidente, José López Cortés, se involucra con el equipo a más no poder. En el último partido de liga, lo ha pasado casi peor que yo.
-¿Se puede soñar con la División de Honor o eso son palabras mayores?
-¿Por qué no? Si no podemos soñar, qué vamos a hacer. El año que viene toca ascender a División de Honor. O al menos esa debe ser la ilusión del equipo.
-Por último, dígame por qué los aficionados al deporte que aún no lo hayan hecho tienen que ir a San Román a verles jugar.
-Por una razón muy sencilla. Van a disfrutar de un espectáculo dentro y fuera del terreno de juego. El de San Román, por su diseño, es un campo muy adecuado para ver rugby. Se puede seguir el partido muy de cerca. Y los que vayan a vernos van a presenciar jugadas espectaculares y se darán cuenta de que el rugby no es un deporte de brutos. Es un espectáculo mucho más cercano de lo que la gente se imagina.