Las negociaciones entre la empresa y los trabajadores de Teka, afectados por un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) para 198 personas, están bloqueadas desde el pasado lunes. La huelga de cuatro días, de martes a viernes, convocada por el comité de empresa ha enquistado las negociaciones. Una parálisis a la que los representantes de los trabajadores intentarán poner fin hoy en una asamblea convocada a la una de la tarde.
La empresa ya ha anunciado que las negociaciones no se retomarán hasta que se desconvoque la huelga aunque, de momento, se mantienen los paros. El resultado de la asamblea de hoy, reunión que se prevé turbulenta, será decisivo para reconducir la situación, teniendo en cuenta que el periodo de negociación finaliza el 1 de marzo.
Hasta ahora, la compañía ha ofertado rebajar la cifra de despidos a 155 operarios con una indemnización de 30 días por año trabajado y un máximo de 12 mensualidades. Esta oferta -«insuficiente» para los sindicatos- expira mañana, viernes. En teoría, pasada esta fecha se volverá a la cifra de 198 despidos. El comité de empresa ha realizado un preaviso a Trabajo para convocar una nueva huelga, esta vez de cinco días, de lunes a viernes, para la próxima semana en caso de que no se retomen las negociaciones.
Ayer, en el segundo día de huelga, paro que secundó el cien por cien por la plantilla igual que la jornada anterior, los trabajadores se concentraron ante la sede del Gobierno regional, en Peña Herbosa. La movilización se prolongó durante dos horas, de once de la mañana a una de tarde, tiempo en el que se cerró al tráfico la calle. Portando las pancartas habituales en contra de la dirección de Teka y del ERE planteado por la compañía, los concentrados expresaron su protesta tirando petardos, coreando consignas y haciendo sonar bocinas.
El presidente de Cantabria, Ignacio Diego, accedió a mantener una entrevista con cuatro miembros del comité de empresa durante media hora para interesarse por la situación que atraviesa el conflicto. «Ha sido un encuentro informativo», según explicó el presidente del comité de empresa, Luis Fernández, al término de la entrevista. El portavoz de los trabajadores transmitió a Diego que la empresa «sigue enrocada en el número de despidos», después de haber rebajado a 155 los afectados. Los trabajadores reclaman un plan de viabilidad para la fábrica que de momento no se ha puesto encima de la mesa.
El presidente regional ha mantenido contactos con la empresa para intentar mediar en el conflicto, intervención que no ha fructificado. Ante la pregunta de si se contempla una huelga indefinida en la planta de Cajo, Fernández ha contestado que «todo es posible, todo puede pasar» aunque en el calendario de movilizaciones de esta semana no se recoge esta posibilidad.
Chupar sangre
Hoy, jueves, desde las 9.00 a las 14.00 horas los trabajadores donarán sangre en la unidad móvil de la Hermandad de Donantes de Sangre que se desplazará a la fábrica de Cajo. El acto reivindicativo se desarrollará bajo el lema 'Antes de que nos chupen la sangre, la donamos'.
Mañana, viernes, la plantilla realizará una marcha por el carril bici desde las Llamas hasta la estación marítima de Santander, un recorrido de ida y vuelta que comenzará a las 11.00 horas y que unos harán en bicicleta y otros caminando.
El consejero de Industria, Eduardo Arasti, a preguntas de los periodistas, confió ayer en que el conflicto acabe cuanto antes con un acuerdo entre las dos partes. «Deseo y espero», afirmó el consejero, aunque reconoció que este tipo de procesos «no son fáciles». «Generalmente, hay más desencuentros que encuentros», recalcó.