La Virgen de la Luz, conocida cariñosamente por todos los lebaniegos como La Santuca, por su pequeño tamaño, concluyó en la tarde de ayer su peregrinar por la comarca lebaniega, regresando de nuevo a su santuario, al pie de Peña Sagra, cumpliéndose así un año más una tradición transmitida durante siglos de padres a hijos.
A las 16.00 horas, en una tarde que hacía presagiar lluvia, se inició en la iglesia parroquial de Aniezo una misa con la iglesia llena de devotos. La ceremonia religiosa fue concelebrada por los sacerdotes Manuel Muela, Elías Hoyal y Benito Velarde. Aunque la salida de La Santuca hacia su santuario estaba prevista a las 16.30 horas, al concluir la ceremonia religiosa, se dejó adorar la imagen a los devotos, muchos de los cuales debido a su avanzada edad ya no pueden subir el tramo que separa la iglesia del santuario.
La imagen salió de la iglesia poco después del horario previsto, siendo los primeros devotos en llevar las andas, el párroco de la iglesia de Aniezo, Elías Hoyal, y el que fuera durante muchos años párroco, Benito Velarde.
Frente al cementerio parroquial de Aniezo, como es costumbre, se rezó una oración por todos los difuntos de la parroquia y del valle, y seguidamente, se llegó a Somaniezo, donde la Virgen fue despedida por los romeros. En ese momento comenzó a llover, lo que obligó a colocar un plástico cubriendo la imagen. El agua, hizo su aparición durante la fuerte ascensión en diferentes momentos, pero la temperatura fue agradable.
Cerca de dos centenares de personas acompañaron a la Virgen de la Luz hasta su santuario, y en varios momentos se realizaron paradas, para que todos los devotos pudiesen ir junto a la imagen. A las 19.00 horas, después de dos horas de ascensión, la Virgen de la Luz, era introducida en su santuario, al pie de Peña Sagra, con la cumbre aún nevada, mientras un niño repicaba las campanas.
En el interior de la ermita, se cantó la tradicional Salve, y posteriormente, todos los devotos pasaron a adorar a la Virgen, llevando de recuerdo cerezas, flores y una estampa de la patrona de Liébana. Al salir de la ermita, los devotos aprovecharon para reponer fuerzas, antes de regresar de nuevo hasta Somaniezo.
Hasta San Juan
La imagen de la Virgen de la Luz, permanecerá en su ermita, hasta que el día de la festividad de San Juan, 24 de junio, los romeros y devotos suban de nuevo hasta su santuario, para celebrar la fiesta. Ese día, según ha confirmado el párroco y arcipreste de Liébana, Elías Hoyal, la imagen será trasladada hasta la iglesia de Aniezo, para que den comienzo las obras de rehabilitación de la ermita y de su entorno.