Desde que su amiga lo denunció por agresión sexual Santiago C. E. estaba en prisión provisional. Tuvo que pasar casi un año y medio para que quedara en libertad y fuera absuelto de un delito que, ahora, el juez entiende que no cometió.
Más conocido como 'el ladrón de peluches' -se le imputaron 54 robos en coches con muñecos a la vista-, Santiago se enfrentaba a una condena de 10 años de cárcel por, supuestamente, mantener relaciones sexuales con su compañera sin el consentimiento de ésta, pero la denunciante, que sufre depresión y esquizofrenia, se contradijo en el juicio, celebrado el 2 de mayo en la Audiencia. Dijo que ambos mantenían «una relación muy maja y él estaba enamorado de mí», a pesar de que minutos antes lo había acusado de violarla «siete u ocho veces» durante los cuatro meses que estuvieron juntos. Para el juez, la «prueba esencial» ha sido la propia declaración de la víctima, que aunque relató que el 20 de diciembre de 2010 el acusado la penetró vaginalmente y analmente en contra de su voluntad, luego habló de su relación de amistad y de que, incluso, Santiago le «compró una lavadora y le hacía la compra (...)».
Es cierto, dice la sentencia que se acaba de hacer pública, que la mujer presentaba unas «erosiones» en su zona genital, pero atiende al informe de las forenses, que señalaron que tales marcas son compatibles con una relación sexual consentida, y más cuando la mujer comentó que «le hacía daño» por el gran tamaño de su miembro.
El testimonio de los guardias civiles que acudieron a la casa de la mujer (en Guarnizo) aquella mañana resultó clave. Dijeron que «los dos estaban tranquilos» y que la mujer les comentó «que habían discutido, nada más». Así que «no cabe otorgar plena credibilidad a la denunciante», por lo que Santiago quedó absuelto.
En el mismo juicio debía responder, además, por un delito de resistencia y una falta de lesiones a un agente. Estaba durmiendo dentro de su coche cuando dos policías fueron a detenerle por la agresión sexual, y él respondió con insultos y amenazas, lesionando en la mano a uno de ellos. Aquí sí resultó condenado, pero igualmente pasó tiempo de más en la cárcel, ya que los nueve meses que le impone el juez por el delito de resistencia no cubren el año y cinco meses (de diciembre de 2010 a mayo de 2012) que estuvo en prisión por aquel episodio.