Inasequibles al desaliento, dos colectivos, cántabro uno y otro vasco, volvieron a recordar hace unos días la grandeza de un científico como Alexander Fleming (1881-1955) en Los Corrales de Buelna. Llevan casi medio siglo haciéndolo. Algunos ya no recuerdan ni siquiera cuándo o cómo empezó la cosa. Pero ahí están cada año, rindiendo un emotivo homenaje al inventor de la penicilina.
Son la Peña Zabala de Bilbao y la Peña Gedío de Somahoz de Buelna. Y el homenaje tuvo lugar en Los Corrales de Buelna, junto al monumento al científico que costeó otro hombre al que, indirectamente, también reconocen ambas peñas, Pedro Gutiérrez, cubano que llegó a Cantabria, a Somahoz, con una idea fija: hacer algo en recuerdo del personaje al que más admiraba en el mundo, Fleming.
Por lo general no hacen mucho más, porque no hace falta. A las 11.00 de la mañana tuvo lugar la bienvenida al grupo vasco, a las 12.00 el oficio religioso y sobre la una homenaje y actuación de la Banda de Gaitas de L´hila en el entorno del monumento, muy cerca de la sede de la peña Gedío y también del patio cubierto de las escuelas unitarias de Somahoz, donde aprovecharon para comer juntos, añadiendo al homenaje una importante celebración: los cincuenta años de historia de la Peña Gedío, unas bodas de plata que organizó su presidente, Ramón Lombilla, aprovechando el día.
Medio siglo participando en ese homenaje a Fleming, organizando las fiestas de Somahoz o la cabalgata de Reyes de Los Corrales, bolos, ciclismo, magostas, etc. 50 años con buena salud, que aunque la media de edad es alta con cerca de 200 los socios inscritos a día de hoy. Casi tantos como comensales.
Ramón Lombilla reconoce que uno de los actos más importantes del año es el homenaje que rinden a Fleming en Los Corrales y el que se conmemora también anualmente en Bilbao, sede de la peña Zabala. Y aunque no recuerda cuantos años llevan haciéndolo, lo que si se tiene claro es que fue un cubano el que prendió la mecha hace ya muchos, muchos años.
Seguro que el propio Fleming se hubiera asombrado si pasa, antes incluso de recibir el premio Nobel, por un pueblecito de una región del norte de España donde todo el mundo sabía de él. Entre otras cosas porque otro hombre, cubano, decidió que Fleming se merecía un homenaje que le hiciera estar siempre en el recuerdo de los vecinos de Los Corrales de Buelna. Por eso, el mismo año en el que el científico recibía el Premio Nobel, 1945, ese hombre decidió levantar un monumento en su memoria. Y así fue, aunque hubo que esperar unos años. El 9 de mayo de 1965, hace ahora 47 años, se inauguraba en Somahoz el monumento al doctor Fleming, costeado por Pedro Gutiérrez, entonces propietario de 'Casa de Pedro', lugar tan conocido antes como ahora y que en la última etapa precisamente se llamó restaurante Fleming.
Lo curioso es que, además, hay una plaza en Los Corrales dedicada al descubridor de la penicilina que es más conocida con otro nombre desde siempre, como campo de Silos. De hecho, si alguien pregunta por la plaza de Fleming, seguramente le enviarán a Somahoz.