El nuevo sistema de supercomputación Altamira de la Universidad de Cantabria ha entrado en el ranking top500 mundial. Fue una noticia dada a conocer ayer en el marco del Congreso Internacional de Supercomputación de Hamburgo (Alemania). El sistema Altamira está basado en la arquitectura x86 de IBM con servidores iDataPlex dx360 M4 y procesadores Intel de última generación, interconectados mediante una red de muy alto rendimiento que permite alcanzar de modo sostenido una potencia superior a 74 Teraflops, lo que significa poder realizar 74 billones de operaciones por segundo. Esto lo sitúa como el segundo supercomputador más potente de España tras el equipo Minotauro, instalado el año pasado en el Barcelona Supercomputing Center (BSC). Las otras dos instalaciones científicas españolas que aparecen en el top500 son Magerit, de la Universidad Politécnica de Madrid, y Mare Nostrum, del BSC. Todas estas máquinas forman parte de la Red Española de Supercomputación (RES).
La novedad
El nuevo sistema de la UC se diferencia de los anteriores por el uso de procesadores Intel que permiten ejecutar directamente un rango muy amplio de aplicaciones, tanto científicas como de innovación industrial. Precisamente, uno de los objetivos de su implantación es la colaboración con empresas que puedan aprovechar estos recursos de supercomputación en áreas tan variadas como la generación de energía, el diseño de fármacos, los nuevos materiales, las finanzas, la ingeniería o la medicina personalizada. Así se contempla en el proyecto Innocampus, que financia esta infraestructura como parte de los objetivos de excelencia de Cantabria Campus Internacional (CCI).
El sistema permitirá cubrir las grandes necesidades de simulación que tienen tanto el Instituto de Hidráulica Ambiental 'IH Cantabria' como el Instituto de Física de Cantabria (IFCA). En ambas entidades se ubicarán los dos 'clusters' de los que consta Altamira, que quedarán interconectados mediante fibra óptica. El 'cluster' del IFCA reemplaza al anterior nodo de la Red Española de Supercomputación, que llevaba operando cinco años con resultados muy satisfactorios.