El Ayuntamiento laredano acaba de revisar y acondicionar los cajetines de las monedas que dan acceso a los aseos públicos que se localizan a lo largo de los casi seis kilómetros del Paseo Marítimo que recorre la playa Salvé. Según la concejal de Asuntos Sociales y Medio Ambiente, Pilar Santisteban, «la reparación ha costado un pastón». La edil añadió que los citados módulos que, salvo en verano, son gratuitos durante todo el año, suelen ser objeto de las gamberradas que algunos individuos les hacen taponando los orificios de la entrada de las monedas que permite su utilización. En todo caso, en la actualidad, se han solventado todas las dificultades y están en perfecto estado de uso para un público, en general, de personas de cierta edad, y también de los más pequeños.
Desde el Ayuntamiento añaden que «nosotros somos los primeros interesados en que el servicio funcione al completo por la ciudadanía y también porque el mismo se audita todos los años junto a otros parámetros que miden la calidad de la playa pejina, datos que hacen que, como acaba de suceder recientemente, la playa Salvé haya vuelto a ser distinguida con la bandera de la 'Q' de Calidad, que preside el inicio de la misma, junto a la base de salvamento y socorrismo de Cruz Roja».
Quejas vecinales
En relación con el servicio de los baños instalados junto a los arenales pejinos cabe añadir que, han sido varios vecinos, los que se han venido quejando sobre «su mal funcionamiento». En algún caso, incluso alguno de ellos ha llegado a trasladar la queja al alcalde en funciones, Pedro Diego.
Y es que según cuenta no es la primera vez que algunos paseantes tienen que recurrir a los arenales para realizar sus necesidades fisiológicas, algo que, en caso de ser observados por algún agente de la Policía Local, provoca la imposición de importantes sanciones.
Según añaden, el largo recorrido y la ausencia de bares en el mismo (ahora, en verano se abrirá uno, y se está remozando el que junto a la Residencia Neptuno permanece abierto durante todo el año), hace que más de uno lo pase verdaderamente mal si los urinarios públicos no funcionan. Siendo un problema en los hombres, en las mujeres todavía lo es mucho más, a la hora de buscar otras alternativas para pasar el trance.