Torrelavega se ha convertido en uno de los mercados preferidos para los ladrones de cobre. Lejos de remitir, las fechorías van en aumento y los cacos se ceban, sobre todo, con los barrios y pueblos del extrarradio de la ciudad. Los tres últimos robos se han producido en alumbrados públicos de Campuzano y Torres y supondrán al Ayuntamiento de Torrelavega un gasto de 11.917 euros en reposición de cables.
El concejal de Barrios y Servicios Generales, Francisco Trueba, dio a conocer en el transcurso de la última comisión informativa del área, un informe del jefe del Servicio Técnico Industrial, Ricardo Becerril, en el que explica los nuevos robos de cable que se han producido en el término municipal, descubiertos tras los avisos de averías en alumbrados públicos.
Barrio Villafranca
En esta ocasión, ha habido dos robos sucesivos en el barrio Villafranca, de Campuzano. El primero se produjo el pasado 25 de mayo en un tramo de la rotonda de la Avenida de Palencia en dirección a Tanos, donde los ladrones sustrajeron 130 kilos de cobre, con un coste estimado de reposición de 2.037 euros. Días después, el 31 de mayo, desaparecieron 625 metros de cable de tierra y otros tantos metros de línea trifásica, con un peso del cobre de 350 kilos y un importe de reposición de 5.509 euros.
En el informe del jefe del Servicio Técnico Industrial se constata que los robos se extendieron a finales del pasado mes a la Avenida de Oviedo, en la red comprendida entre la gasolinera de Torres y la entrada a Ganzo (La Turbera), con un botín de 287 kilos de cobre, lo que supone un gasto de 4.371 euros. El Ayuntamiento ha presentado las correspondientes denuncias ante el Juzgado de Instrucción de Torrelavega.
El responsable de la Concejalía de Barrios y Servicios Generales reconoció esta nueva oleada de robos y censuró los mismos. «Todos los años hay que reponer material robado y estropeado por actos vandálicos y este dinero lo podíamos invertir en otras obras o en ayudas sociales», dijo Trueba.
Colaboración
El concejal popular aprovechó la ocasión para pedir la colaboración ciudadana ante los actos de vandalismo que sufre la ciudad: «Es necesario que los ciudadanos colaboren y denuncien ante cualquier sospecha para prevenir estos robos y perseguir y detener a quienes los comenten», señaló.
Desde 2010 los robos de cobre son habituales en Torrelavega. Los ladrones se llevaron ese año líneas eléctricas en los viales del Complejo Deportivo Óscar Freire, Los Ochos (Sierrapando), talleres municipales (Campuzano), el camino junto al río Besaya (Barrio Covadonga) y el campo de rugby de Sierrallana. El gasto ascendió a 30.400 euros. El año pasado, los ladrones volvieron a actuar en los dos recintos deportivos citados, así como en el campo de fútbol de Santa Ana (Tanos), la Avenida Aurelio García Cantalapiedra (Tanos), el Barrio de Hoz (Viérnoles) y las calles Eduardo López Pisano, Pablo Garnica y Las Alcantarillas. En total, se destinaron a las reparaciones 60.000 euros. Los robos del metal rojizo también afectan a propiedades particulares. Por ejemplo, en el número 5 de la céntrica calle Lasaga Larreta los ladrones se llevaron los cables del elevador para personas discapacitadas.