Ouka Leele nunca confió en hacerse un hueco en el mundo de la fotografía digital. Es más, cuando las tarjetas y el photoshop comenzaron a hacerse herramientas indispensables para los fotógrafos, ella decidió abandonar el oficio y dedicarse a pintar, su verdadera vocación. Pero en 2005 el Ministerio de Cultura decidió otorgarle el Premio Nacional de Fotografía y entonces su carrera poliédrica dio un nuevo giro. Una tímida Bárbara Allende (Madrid, 1957) se esconde bajo la transgresora Ouka Leele que expone en Cantabria por partida doble: en la sede del Casyc, en Santander, donde muestra su 'Mística luz del silencio' y, desde ayer, en el Palacio de Caja Cantabria, en Santillana del Mar donde recopila sus fotos inéditas.
En las tres salas de la villa medieval desnuda su alma creadora en 67 instantáneas y ayer también lo hizo en el plano más intimo al reconocer sin ambages que «nunca creyó en el mundo digital» y que con esta muestra ha aprendido que «en fotografía la técnica no es lo importante, sino lo que se quiere contar. Da igual tener una cámara compacta, o un teléfono móvil, todo sirve para hacer algo grande cuando se tiene algo que decir».
Fotos sin pintar
En 'Ouka Leele inédita', sin embargo, las imágenes escogidas reflejan su dominio técnico y su constante creatividad. Se trata de un recorrido por treinta años de carrera, desde sus años de estudiante hasta sus obras más recientes, con un único elemento en común: su carácter inédito. Son 67 instantáneas de medio y gran formato con otra gran novedad: sólo una de las obras expuestas es pintada.
Tras la concesión del Premio Nacional de Fotografía, el Ministerio de Cultura auspició esta gran exposición itinerante que obligó a la fotógrafa a abandonar su retiro pictórico y adentrarse en el mundo digital. Pronto dominó el photoshop y el resto de técnicas y, sobre todo, ahondó en su amistad con el realizador Rafael Gordon que le ayudó a seleccionar las imágenes de esta gran muestra y que ayer la arropó en la presentación en Santillana, en un acto en el que también estuvo presentes Begoña Torres, subdirectora general de Promoción de Bellas Artes del Ministerio de Cultura; Eduardo Zuñiga, presidente de Caja Cantabria y Juan Muñiz, director de la Obra Social de la misma entidad financiera.
Gordon, que también ha dirigido una película sobre la creadora, señala en el catálogo que «aunque recoja tan sólo parte de su prodigiosa obra inédita, esta exposición nos muestra las asociaciones fortuitas, y fulgurantes, que hacen a sus imágenes expresiones de un talento y genio únicos, capaz de crear una obra original y universal, realizada con un pulso firme desde hace tres décadas».
Al tratarse de una exposición antológica, permite y sugiere diferentes lecturas, diferentes accesos a una misma realidad: el imaginario poético visual de Ouka Leele. La presencia de obras realizadas en distintos momentos de su carrera: retratos, autorretratos y escenas que son verdaderos poemas visuales. «Esta exposición me ha hecho muy feliz-resume la autora- aunque hayamos sacrificado la fotografía en blanco y negro pintada».
Esta muestra se podrá contemplar hasta el 15 de septiembre, el mismo día que concluirá su 'Mística luz en el silencio' que se puede ver en el Casyc.
Sus planes de futuro pasan por la edición de una colección de libros 'Los libros de Ouka Leele' escritos por autores como Guillermina Arroyo, Jaime Urrutia o 'El hortelano'. También rodará una nueva película sobre la situación de la mujer en el Congo, un proyecto que retoma con la ayuda de una subvención del Ministerio, y además espera hacer algo en Cantabria. «Hay una idea de Pablo Hojas que me gusta mucho....».