Dejar de fumar. Uno de los propósitos más habituales y difíciles de cumplir para millones de personas. Año tras año aparecen nuevas técnicas que prometen ayudar a lograrlo. Parches, chicles, pastillas e incluso vacunas. Todos los tratamientos para que los fumadores logren olvidarse de los cigarrillos para siempre se enfrentan a un enemigo pertinaz y hasta ahora invencible: la nicotina. Y es que este elemento químico es la clave de la adicción al tabaco. Sin embargo, un grupo de investigadores ha conseguido en ratones que el propio organismo genere anticuerpos naturales que eliminen la nicotina y, por tanto, eviten la imperiosa necesidad de fumar, según publicó ayer la revista 'Science Translational Medicine'.
«Nuestra vacuna permite que el cuerpo produzca sus propios anticuerpos monoclonales contra la nicotina y, de esa manera, desarrollar una inmunidad funcional», asegura el doctor Ronald G. Crystal, autor principal de la investigación y profesor de Medicina Genética del Weill Cornell Medical College. Este hallazgo supone un salto cualitativo en los métodos contra esta 'droga blanda'.
Generalmente, las vacunas tradicionales se basan en inyectar un virus mermado para que el sistema inmunológico reaccione contra el intruso creando anticuerpos. Sin embargo, la nicotina es una molécula tan pequeña que no puede ser reconocida por el sistema defensivo del organismo. Esta es la causa por la que las vacunas de este tipo son inconsistentes y han fracasado. Solo duran unas pocas semanas y requieren inyecciones repetidas y, además, caras.
Para corregir ese problema los científicos buscaron la solución en la genética, verdadera revolución para la medicina en los últimos años. El equipo logró descifrar la secuencia genética de un anticuerpo de nicotina creado por el doctor Jim D. Janda, del Instituto de Investigación Scripps. Después lo colocaron en un virus diseñado para ser inocuo. A los ratones de laboratorio se les inoculó en el núcleo de los hepatocitos, las células del hígado. De esta forma, su organismo empezó a generar sus propios anticuerpos contra la nicotina de manera continua y natural.
Esta técnica genética ya se había usado para combatir enfermedades de los ojos y algunos tipos de tumores también en ratones y con los mismos resultados positivos.
Según la investigación, una sola dosis de su vacuna protege a los ratones a lo largo de su vida contra la adicción a la nicotina. La vacuna está diseñada para utilizar el hígado del animal como una fábrica que produzca continuamente anticuerpos que engullen nicotina.