El concejal de Ferias y Mercados del Ayuntamiento de Torrelavega, Higinio Priede, ha anunciado su intención de hacer más competitivo el matadero comarcal de Barreda, con la futura instalación de una sala de despiece. «Es una vieja aspiración, ya que cuando se inauguró esta instalación se hizo con el déficit de no contar con una sala de despiece, un valor añadido que le hubiese dotado de continuidad de trabajo».
El edil popular explicó que se trata de uno de los objetivos que le ha planteado el gerente del matadero, con el que coincide y por eso lo ha retomado. No obstante, Priede precisó que, en la actualidad, existen más dificultades económicas y medioambientales para hacer realidad esta actuación, de ahí que ya se estén haciendo las consultas pertinentes ante los diferentes organismos, como la Confederación Hidrográfica y Costas, ya que el matadero está ubicado en las proximidades del río Saja-Besaya.
El matadero comarcal pasó de tener una situación delicada, que amenazaba hasta con su cierre, a ser considerado como uno de los mejores de entre los más de 800 que existen en España de sus características. De hecho, en 2009 logró la Certificación de Seguridad Alimentaria ISO 22000:2005, que le fue concedida por la empresa Globalspain, tras haber superado unas selectivas pruebas de control. Esta certificación acredita que el matadero comarcal ofrece un servicio de calidad a sus clientes, asegura la trazabilidad (origen) de las reses que en él son sacrificadas, que los productos que suministra reúnen todas las garantías sanitarias y que, en definitiva, el consumidor dispone de garantía sanitaria y alimenticia de la carne que sale de este matadero.
La instalación fue construida en el año 1989, bajo el mandato del alcalde José Gutiérrez Portilla y siendo el propio Higinio Priede el concejal del área. Construir este nuevo matadero supuso dificultades añadidas a las meramente económicas, ya que se tuvo que hacer un acceso especial a esta zona. El sistema de explotación que se fijó fue el de adjudicación a una empresa privada, especializada, a cambio de pagar un canon y mantener las instalaciones en perfecto estado. Pero, los incumplimientos del adjudicatario llevaron al Ayuntamiento a rescatar la adjudicación y, tras un largo proceso, en 2003, con Francisco Javier López Marcano de alcalde, se consiguió que el matadero volviera a tener gestión municipal.