El jefe del Ejecutivo, Ignacio Diego, ha desvelado que «pronto» firmará con el Gobierno central el nuevo convenio de financiación de las obras del Hospital de Valdecilla, que «el Estado va a financiar» a partir de ahora, a pesar de que el proyecto inicial «se ha cambiado de una manera caprichosa». En una entrevista con RNE, el presidente insistió en que las fechas que maneja para que termine la remodelación del centro hospitalario siguen siendo «finales de 2014 o el inicio de 2015», aunque remarcó que su Gobierno debe trabajar sobre unas obras que «no son las proyectadas».
Ya en el debate sobre el Estado de la Región, el presidente reveló la existencia de un nuevo convenio plurianual que firmarían ambas administraciones para financiar las obras del Plan Director de Valdecilla, que están prácticamente paralizadas en la actualidad. La noticia fue celebrada por la oposición, pero los regionalistas exigieron al presidente el documento firmado, un compromiso que, según Diego, se hará realidad en próximas fechas.
El presidente resaltó ayer que su Ejecutivo sí va a contar ahora con el apoyo del Estado, algo que, a su juicio, no ha existido desde 2007 a 2011, «cuando el Gobierno central no metió ni un solo euro en Valdecilla». Y destacó además que a este convenio se suma el millón de euros más para Valdecilla que el Gobierno de Rajoy presupuestará este año para el centro médico.
Incumplimiento
En este mismo contexto el jefe del Ejecutivo reconoció que ha incumplido su promesa de no recortar las políticas sociales, un compromiso que asumió con los cántabros cuando llegó hace un año a la Presidencia. Pero no ha sido una decisión gratuita, si no obligada por las «circunstancias» que se encontró cuando llegó al Gobierno, «mucho peores de lo que estimaba». «Yo no venía a hacer esto. Venía a hacer otras cosas muy distintas, mucho más proactivas, mucho más creativas, que generaban ilusión a la gente, calidad de vida y puestos de trabajo», se lamentó .
El presidente aseguró que los ajustes que se ha visto obligado a hacer nacen de la «responsabilidad». «Yo puedo pasar por muchas cosas, pero no por irresponsable ni por deshonesto, ni tampoco por cobarde. Haré lo que tenga que hacer», remarcó.
El jefe del Ejecutivo recordó que cuando llegó al despacho presidencial el 28 de junio del año pasado se encontró con «una realidad tan cruda, tan dura y tan difícil» que tuvo que adaptar sus decisiones a «esas circunstancias». De no haberlo hecho así, «Cantabria podría haber llegado a la quiebra». Pero nada se ha hecho caprichosamente, porque algunas decisiones adoptadas por su Gobierno les han supuesto «momentos anímicos personales muy desagradables y muy malos».