Tenían montados en varios garajes particulares de la calle Cardenal Herrera Oria una especie de talleres clandestinos en los que se dedicaban a desguazar las motos que robaban previamente para vender después las piezas. El trajín de motos y las entradas y salidas de componentes llegó a oídos de la Policía Nacional a principios de julio y acabó deteniendo a todo el grupo: siete chicos, sólo dos mayores de edad. De los cinco menores, a cuatro les constan detenciones anteriores por delitos contra la propiedad. Al final, todos quedaron en libertad con cargos.
El grupo cayó el 9 de julio, con el arresto de C. G. L., de 18 años, D. M. P., de 27 años, y los cinco menores, como presuntos autores de la sustracción de varios ciclomotores -al estar en piezas, el número no se puede precisar- que guardaban en tres garajes del mismo edificio. Dos de los garajes que usaban son propiedad de personas que pensaban que estaban desocupados. El tercero lo había alquilado el de 18 años.
La Policía fue a uno de los garajes y vio que había un quad, dos motos y diferentes piezas. Mientras estaban inspeccionándolo, oyeron golpes en la segunda planta, y se encontraron a tres jóvenes que estaban sacando «gran cantidad de piezas de ciclomotores de dentro de otro garaje y cargándolas en un coche», según fuentes policiales. Entre estos objetos había dos placas de matrícula y un bastidor, que pertenecían a tres motos robadas, una en El Alisal y dos en El Astillero. Por estos hechos, se procedió a la identificación y detención de los dos mayores de edad y también a un menor de 16 años. Luego, se recogieron todos los efectos «ante la posibilidad de que fueran de ilícita procedencia», según la Policía. Resultó que entre ciclomotores, motocicletas de motocross, un quad y una moto de agua, había unos diez vehículos distintos y cuatro de ellos figuraban como sustraídos.
Los ciclomotores tenían los números de bastidor borrados, chasis cortados y matrículas intercambiadas. Además, la Policía considera que algunas de las sustracciones no habían sido denunciadas ante la creencia de los dueños de que no las iban a recuperar. Ahora se investiga la procedencia de «muchas piezas» halladas en estos garajes para determinar su propiedad.
Los días 4, 5, y 9 se procedió a la detención de los otros cuatro menores. Tres quedaron en libertad con cargos, bajo la tutela de sus padres, y el cuarto de la de un centro de menores.
La Policía Nacional indica que, en Santander, se había detectado de un tiempo a esta parte un incremento del número de robos de motos. Fue después cuando fue informada de la existencia de un grupo que estaba alquilando trasteros y plazas de garaje, que los usaba para desmontar los ciclomotores.
Su 'modus operandi' era el siguiente: robaban las motos, las trasladaban a estos locales y las despiezaban rápidamente. Luego montaban las piezas en diferentes chasis, muchos de ellos con el bastidor cortado, para evitar su identificación. También usaban placas de matrícula suyas (legales) para colocarlas en chasis reformados, complicando la identificación del vehículo en cuestión. Por este motivo, C. G. L. fue imputado, además, por un delito de falsificación de documento público.
A uno de los menores se le imputa el robo de un ciclomotor, el 29 de junio, en la calle Ramón Sáez de Aldana, y otro intento de robo, el mismo día, frente al centro cívico María Cristina de Santander, que se le frustró porque fue incapaz de arrancarla, aunque le causó diversos daños.