Los clubes cántabros siguen adecuándose a la crisis. Saben bien lo que significa apretarse el cinturón. Algunos, como los de la capital del Besaya, prácticamente se están sacando un máster. El lunes se hacía pública la renuncia de sus vecinos del SAB a la Liga EBA de baloncesto y, ayer martes, se conocía el «pasito atrás» del Cantabria Deporte. El voleibol regional dejará de contar con representación en la máxima categoría femenina, la Superliga. Los responsables del histórico club torrelaveguense competirán en la segunda división nacional para ahorrarse unos 40.000 euros en conceptos como desplazamientos y, sobre todo, tasas de competición. Según explica su técnico, Marcelo De Stefano, «la Federación sale muy cara» y, por precaución, es preferible «perder un poco en lo deportivo» para «no desaparecer» y, si se puede, «regresar con más fuerza» en el futuro.
«Salvo que haya algún cambio federativo de última hora, saldremos en la Superliga 2». Marcelo De Stefano lo tiene claro. «La temporada pasada se pudo jugar en la máxima categoría, pero llegamos muy justitos. Este año, habiendo más recortes, se hacía muy complicado mantener todos los presupuestos».
En especial, las partidas referidas a desplazamientos y, sobre todo, tasas de competición. «La Liga sigue siendo cara» y la Federación Española de Voleibol no reduce sus pretensiones. «Se planteó por los clubes y, aunque en categoría masculina sí tuvieron una consideración, en mujeres no bajaron nada los costos. Nadie entiende por qué. Parece que no les importa».
Entre otras cosas, «el aval bancario -obligatorio para salir en la máxima categoría- asciende a 15.000 euros» y hay establecido «un gasto federativo de licencias que ronda los 6.400 euros, ya tengas jugadoras nacionales o extranjeras». Además, hay que liquidar las correspondientes cuotas de arbitrajes, a ingresar «por adelantado», y otro tipo de gastos corrientes. Marcelo De Stefano asegura que, teniendo en cuenta que también hay que afrontar cuatro o cinco viajes a las islas -en Superliga 2 no hay equipos de Canarias o Baleares-, «hay una diferencia de unos 40.000 euros» entre salir en una categoría u otra.
De momento, a la máxima división se han apuntado diez equipos, aunque se han tenido que cubrir bajas como la del Universidad de Burgos, que no saldrá ni siquiera en la Liga 2, o la del recién ascendido Alcobendas. Y puede que al final se sume alguno más. De Stefano augura que «se va a caer más de uno de los inscritos». Como el año pasado, temporada que empezaron doce, pero sólo terminaron nueve equipos. «Por eso subieron tres y no hubo descensos. Fue un desastre económico».
Sangría a nivel nacional
En los últimos años, son muchos los clubes históricos que se han visto obligados a desaparecer. Benidorm, Palma de Mallorca, Tenerife Marichal, Murcia 2005..., «equipos que han sido multicampeones y que no tuvieron ni el más mínimo apoyo para continuar». Para que en Torrelavega no ocurra algo similar, los responsables del Cantabria Deporte, que están siendo «más precavidos que otra cosa», prefieren ahora «dar un pasito atrás» para intentar, después, «dar dos hacia delante».
Lo harán apoyados en la cantera y en la base del equipo del año pasado. La intención es que repitan, al menos, las ocho o nueve jugadoras de casa e incorporar, si es necesario, a alguna jugadora «en algún puesto principal». Y es que, pese a las dificultades, con el ahorro de las tasas de la Superliga, la partida destinada a la plantilla no variará demasiado con respecto a anteriores ejercicios.
El Cantabria Deporte se inscribió la semana pasada en la categoría de plata presentando un aval de 6.000 euros. Serán trece los clubes que afronten la campaña en la Superliga 2. Una temporada diferente que las torrelaveguenses comenzarán a preparar a finales de agosto.