La cantera de la Gimnástica reivindica un hueco. Cuatro jugadores de los equipos inferiores están haciendo la pretemporada con el primer equipo. Tomás, Germán, Juanma y Marcos son los futbolistas que se estrenan. Los cuatro empezaron con los 'mayores' y ahora, Marcos y Germán han vuelto a entrenar con sus respectivos equipos. Por su parte, Tomás y Juanma continúan a las órdenes de José Gómez.
El objetivo del cuarteto está claro. «Trabajar, trabajar y trabajar para demostrar que podemos ganarnos una oportunidad durante la temporada», afirmó el defensa central Tomás. La llamada fue una sorpresa para todos ellos. Los nervios fueron sus compañeros durante los primeros días. Y es que el técnico fue muy directo. «El míster nos dijo que nos había visto jugar y que conocía nuestra calidad, así que no teníamos que estar preocupados», explica Marcos, el delantero reconvertido a hombre de banda. «Hay que ser polivalente», añade.
Para ellos, los consejos de sus compañeros son bien recibidos, ya que se sienten muy apoyados dentro del vestuario. Germán ofrece su versión. «Siempre nos dan consejos para ayudarnos a mejorar y de eso también se aprende». En sus ojos se ve la ambición y las ganas de demostrar su valía. Su juventud como arma. Tomás lo describe con una facilidad impropia de su edad. «Tenemos que aprovechar las oportunidades, dejar los nervios a un lado y jugar con nuestra 'chispa'». Esa chispa es la que les ha llevado a entrar en una pretemporada en la que ninguno se veía incluido.
Todo empezó de igual manera para los 'pequeños', con una llamada telefónica, pero cada protagonista la recibió de forma distinta. El encargado de comunicárselo fue el director deportivo Abraham Pérez. Él los convocó y, aunque todos reconocen que les pilló de improviso, luego cada uno tiene su versión de los hechos. Tomás estaba de vacaciones y con el móvil roto lo que le impidió leer el mensaje y tuvo que llamar al director deportivo para recibir la buena nueva. Germán, por su parte, tardó en creerse lo sucedido y al principio no daba crédito. «Pensé que era una broma», asegura. Juanma despertaba de la siesta y fue «el despertar más feliz que he tenido». Lo de Marcos es para tomárselo con calma. Recibió la llamada de la convocatoria, pero al poco tiempo de nuevo sonó el teléfono para dar la orden contraria. Su gozo en un pozo. Más tarde, el segundo entrenador Raúl Val le telefoneó para confirmar su presencia en la particular 'vuelta al cole' de los blanquiazules.
Con mil ojos
Los canteranos no pierden detalle en los entrenamientos y reconocen que además del orgullo de estar ahí, están aprendiendo mucho. Los cuatro coinciden en que la parte más dura es la física, pero son conscientes de la mejora que esto les supone. Para ellos es un máster acelerado. Juanma destaca su mejora en el control del balón y su colocación en el campo. Para Germán esta oportunidad le ayudará a quitar «el miedo de cara a portería». Tomás destaca « la disminución de errores». A Marcos este 'cursillo' le está sirviendo para mejorar en los «desmarques de ruptura y de apoyo».
Las perlas de la cantera blanquiazul se sienten arropados dentro y fuera del vestuario. Son como una esponja que absorbe conocimientos. Trabajan día a día con mil ojos buscando aprender aquello que les puede ayudar a crecer futbolísticamente. Ya son cuatro inquilinos más en el vestuario gimnástico. Todos tienen alguna anécdota a raíz de su convocatoria. Tomás debutó en el partido ante el Urraca, en Posada de Llanes, y recibió una tarjeta amarilla. Estreno con el primer equipo, primera amonestación y el jugador al que hizo la falta acabó expulsado.
La factoría de Torrelavega continúa dando sus frutos. Los cuatro protagonistas han dado un paso de gigante para cumplir sus sueños. El primer reto está cumplido, ahora toca el segundo: debutar con la blanquiazul en competición oficial. Ambición y calidad no les falta.