Aunque Fernando Valdés no ha percibido que la crisis haya provocado la vuelta de la gente a los pueblos, este agricultor de 49 años anima a los que se quedan sin trabajo en fábricas y empresas a que lo hagan: «Es una buena opción. Yo empecé por mi cuenta y he ido dando palos hasta aprender». Nada es fácil, sin embargo, y menos en estos tiempos. «El consumo ha caído mucho con la crisis, lo mismo que los precios, aunque yo tengo una clientela hecha».
Valdés es uno de los cinco agricultores de Cantabria que suministran productos de su huerta al grupo de supermercados Uvesco para consumo directo. Su padre era ganadero pero él prefiere la horticultura. Tiene una plantación en Orejo famosa por su invernadero.
«Para dedicarse al campo te tiene que gustar, porque es muy sacrificado», sostiene Fernando, que cita a la climatología como el mayor problema de la huerta: «Es muy complicado, si las estaciones no cumplen sus ciclos el cultivo se estropea».
En lo que no cree es en las subvenciones permanentes de la Administración al considerar que «lo que necesita ayuda es que no es viable» aunque sí es partidario de un empuje inicial para nuevos proyectos o ampliaciones. Cuenta con un terreno de dos hectáreas para cultivo al aire libre y una hectárea en invernadero. Su especialidad ahora es la verdura y hortaliza de temporada como pimiento, calabacín, pepino, cebolla y perejil.
El objetivo del grupo Uvesco, con una treintena de centros BM y Netto en Cantabria, es que el cliente consuma el producto lo más fresco posible. Rodearse de proveedores cercanos facilita ofrecer la «máxima calidad y frescura». Tanto es así que en algunos supermercados las verduras y hortalizas apenas tardan dos horas en llegar de la huerta al establecimiento.
Para que esto sea posible, Uvesco trabaja con más de 60 proveedores locales y regionales que surten a muchos de los 194 supermercados del grupo. La red de proveedores incluye agricultores locales que, sin necesidad de intermediarios, hacen llegar sus productos directamente de la huerta a los supermercados Uvesco. La red se distribuye de este modo: cinco en Cantabria, otros tantos en Vizcaya, doce en Guipúzcoa y nueve en Navarra, una cifra que se podrá ampliar en el futuro. El grupo cuenta con una plantilla de más de 3.700 personas y unas previsiones de ventas de unos 600 millones de euros.