El municipio de Camargo contará con dos grandes zonas industriales en los alrededores de la Ronda de la Bahía, más concretamente en Revilla, una vez que el Ayuntamiento dé su consentimiento a las dos propuestas de iniciativa privada para la creación de suelo industrial recibidas por el Gobierno de Cantabria.
El alcalde, Diego Movellán, anunció ayer que en las próximas semanas se hará pública y oficial la postura del Ayuntamiento sobre estas propuestas. No obstante, Movellán ha recalcado que el interés municipal pasa por «ofertar a las empresas suelo a precio competitivo tanto para instalarse como ampliar sus instalaciones, pero en todo caso fijando un precio justo para los propietarios». Por eso, dejó claro que «ningún propietario de terrenos va a ver sacrificados su intereses por este proyecto».Las dos propuestas suponen la creación de cientos de miles de metros de suelo para ponerlos a disposición de las empresas. Ahora, es el Ayuntamiento quien debe dar el visto bueno a las alternativas en relación con la adecuación o no de estos proyectos a los intereses municipales.
Movellán destacó que, pese a las dificultades económicas actuales, la demanda de suelo industrial en Camargo continúa. A su juicio, carecer de un Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) aprobado ha hecho que el municipio «pierda oportunidades de acoger a grandes empresas», por lo que el objetivo del trabajo que desde el inicio de la legislatura se desarrolla en el Ayuntamiento en materia urbanística es «no perder ni una más», sentenció.
Con este objetivo, desde el comienzo de la legislatura el Ayuntamiento de Camargo trabaja en dos frentes en paralelo: por una parte en la creación de suelo industrial y por otra en desestancar un Plan General de Ordenación Urbana heredado, que ya ha recibido todos los «certificados de defunción posibles en forma de informes sectoriales contrarios», informó el alcalde.
Dado que la normativa urbanística en vigor data del año 1988, se hace «imprescindible» además actualizar la normativa urbanística en aspectos que afectan a la dinamización empresarial. Ello supone dar respuesta a demandas empresariales que se reciben con frecuencia en el Ayuntamiento. Por ejemplo las de empresarios de la comercialización y distribución interesados en instalarse en el municipio pero que ven frenada su iniciativa porque el plan urbanístico vigente limita la extensión del negocio hasta hacerlo inviable. Según Movellán, este 'tope' de metros que una superficie comercial puede ocupar en Camargo dificulta también el crecimiento de empresas ya instaladas. Esta actualización del documento urbanístico permitiría además «legalizar polígonos industriales que vienen desarrollando su actividad desde hace años sin contar con la licencia preceptiva», lo que genera un clima de inseguridad entre los empresarios que Movellán ha calificado de «incompatible con la seriedad que debe caracterizar a la administración en todos los ámbitos, pero muy especialmente en uno tan sensible como es el empresarial, en el que muchos empleos pueden depender la confianza y la seguridad que seamos capaces de ofrecer».
Respecto al PGOU, Diego Movellán aboga por «no continuar desarrollando» el documento urbanístico porque se cometerían los mismos errores de equipos de gobierno anteriores.