«Lamentamos mucho este accidente, pero ya adelantamos que no van a encontrar nada raro en el equipo porque está en perfecto estado, al igual que el resto de materiales que utilizamos. Entendemos que los familiares de la joven busquen un responsable, pero nosotros tenemos todos los permisos y todo en regla». El gerente de la empresa Buceoagua, Marcos Giordano, se expresó así sobre la parada cardiorrespiratoria que ha dejado en coma a una de las participantes en sus cursos de buceo.
Giordano reconoció ayer que la Guardia Civil les ha pedido el equipo de buceo que utilizó la joven A. Z., de 31 años, para analizarlo, una vez que los familiares de la chica han denunciado a la empresa castreña por negligencia. El gerente de Buceoagua aseguró ayer que el accidente les ha dejado en «estado de shock» y descartó que hubiera ninguna negligencia por parte de la empresa. «Lamentamos mucho lo que ha pasado. Es la primera vez que nos ocurre algo así en los diez años que tiene la empresa. Estamos conmocionados por lo sucedido y sólo podemos brindar nuestro apoyo a la familia de la joven», aseguró Giordano, que por otra parte apuntó que el accidente no tiene relación con la práctica del buceo, sino con «algo fisiológico».
Por otra parte, desde Buceoagua explicaron que el entorno donde se desarrollan los cursos -el muelle Don Luis- está «controlado, hay poca profundidad -unos ocho metros- y está protegido, por lo que supone un riesgo mínimo».
El gerente de la empresa recordó que el día del fatídico suceso, la instructora de buceo iba con «pocos alumnos» y que la joven A. Z., en principio, no tenía ningún problema ni en superficie ni en la piscina. Además, contaba con el reconocimiento médico obligatorio y el correspondiente seguro. «Cuando estaban haciendo los ejercicios -señaló Giordano-, la instructora fue a solucionar un tema de uno de los alumnos con el lastre, y cuando se dio la vuelta vio que la joven estaba desmayada». El gerente insistió en que la instructora «la tenía a un metro, no la perdió de vista, y en el momento en que la vio la sacaron del agua».
Giordano también descartó la posibilidad de que la chica sufriera una enfermedad descompresiva -algo que se puede producir mientras se bucea- «debido a la escasa profundidad a la que se encontraba».