Alfoz de Lloredo le sacó ayer todo el jugo a la solidaridad exprimiendo limones. No hizo falta un gran despliegue de medios, ni tampoco mucha parafernalia. La localidad alfocense demostró que, con iniciativa e imaginación, se pueden crear muchas cosas. Incluso, puestos de trabajo. La fiesta de los limones solidarios triunfó por todo lo alto. Un encuentro sin trajes de gala, donde el limón se hizo delicia. «Pero no un limón cualquiera, sino el mejor limón de España, que hace que los gin tonics sepan mejor», decía Adolfo Motta, sacándose la pipa de la boca. Este vecino de Alfoz de Lloredo acudió, como otros muchos, al parque de la localidad con su familia, a colaborar bebiendo gin tonics a 2,50 o limonada a un euro, dinero que irá destinado a crear puestos de trabajo para los parados del municipio en riesgo de exclusión social. Una iniciativa que se ha llevado a cabo gracias a cientos de voluntarios que han puesto su granito de arena.
La música sonó a tope, los pies de la gente no pararon de moverse y el espacio lo coronó una barra sobre la que había preparados 800 vasos de plástico. «Con una rodaja de limón y un arándano cada uno», decía uno de los chicos a los que les tocó servir. No pararon. A ambos lados de la barra, se vendían los tickets que se cambiaban por la limonada. «La que se ha montado aquí». Limones por todas partes. Olor a limón y sabor a limón. Marta y Mari Loli se hacían fotos al lado de una malla llena de fruta. «Venimos de México y de Bilbao y lo hemos visto en el periódico. Nos encanta que se hagan estas cosas». Van camino de la barra.
En el puesto de los pinchos, Sergio, vecino de toda la vida. No daba abasto friendo boronos y filetes de cerdo. «Todos los pinchos a un euro». Bien alto. Y la cola no parecía terminar nunca. «Llevamos desde las ocho de la mañana, pero hay gente que lleva más de una semana preparando todo esto», insiste. Y se nota. En total, se han empleado 1.200 kilos de limones, aportados por los vecinos. A las ocho y media de la tarde se habían exprimido ya quinientos, «y todavía queda mucho por delante». Gema, la de los tickets, ofrecía más cifras. «1.300 euros recaudados hasta ahora», leía sobre una ficha. El chico del micrófono contaba los puestos de trabajo que se iban creando sobre una especie de escenario. Todo, sobre ruedas.
Al otro lado de la barra, hamburguesas, helado y mousse -por supuesto, de limón-. Los niños rodeaban la carpa de los helados. Y, muy cerca, Leticia Ruiz, que viene de Bruselas. «Me he bebido dos gin tonics, vengo a por una hamburguesa y tengo a mis dos hijos con los helados». Estaba contenta de poder colaborar.
Para cerrar la postal, el parque abarrotado anoche está rodeado de limoneros. «Esto va a ser la leche», decía un chico. Las nueve y media y no paraba de llegar gente. «Y que en un pueblo tan pequeño se hagan estas cosas, está muy bien...», se les escuchó a Yolanda y José Antonio, de Bilbao. Y aún quedaba mucha noche. Y mucho limón para exprimir.