eldiariomontanes.es
Sábado, 25 mayo 2013
claros
Hoy 7 / 14 || Mañana 10 / 17 |
más información sobre el tiempo
Estás en: > > >
Tesoros a la sombra del convento

CANTABRIA

Tesoros a la sombra del convento

12.08.12 - 00:13 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
Tesoros a la sombra del convento
Enrique Campuzano, director del museo, ante un paso procesional del siglo XVIII / Foto: Palomeque
A pocos metros de donde la naturaleza creó la Capilla Sixtina del Arte Cuaternario, existe un convento recoleto y silencioso, creado por los hombres, que guarda tesoros de los que son dueños los cántabros pero que, sin embargo, desconocen en gran medida. El Museo Regina Coeli, en Santillana del Mar, expone 600 obras de arte religioso procedentes de las 617 parroquias de Cantabria ,una parte de las 1.500 obras, y 2.000 ornamentos litúrgicos, que se acumulan en su almacén por falta de espacio para ser expuestos. «El 90% de los visitantes que recibimos son de fuera de nuestra comunidad», explica su director y celoso guardián de este caudal, el torrelaveguense Enrique Campuzano.
Mientras se lucha tenazmente por poder ver nuevamente los bisontes de Altamira, los cántabros orillan un lugar extraordinariamente bello, situado en plena villa medieval. Un convento y sus claustros, de corte herreriano, que desde el siglo XVI albergó a los padres dominicos, y después a las madres clarisas, que nació como un Priorato mandado construir en 1612 por el Duque del Infantado. Es el primer museo de este tipo que se hizo en España, en el que se guardan, preservándolas de los expolios, las mejores obras de los pueblos, ciudades y villas de Cantabria.
El museo se creó en el año 1967, nada más acabar el Concilio Vaticano II. «Entonces se vio la necesidad de recoger las obras artísticas que en las iglesias ya no tenían cabida dentro de las nuevas normas litúrgicas: mayor austeridad en los templos, eliminación de retablos laterales, y de muchas imágenes de advocaciones que había en los pueblos pero que quedaban fuera de culto», explica Campuzano.
Tentación para el expolio
Las imágenes quedaron entonces desterradas en almacenes o sacristías, siendo una tentación para ladrones al servicio de ricos coleccionistas. «Para evitar los expolios o las ventas de estas obras de arte, el capellán de las Hermanas Clarisas, Antonio Niceas, tomó la decisión de crear este museo, pero, además, en 1970, se ocupó de hacer un inventario fotográfico de todo lo que existía en las parroquias.
Eso facilitó que ni los propios curas, ni los ladrones, se pudieran deshacer de estas obras porque todas las imágenes se podían localizar fácilmente. De hecho Cantabria es la comunidad autónoma que menos ha perdido en obras artísticas, y las pocas que se han robado se han recuperado prácticamente todas».
La reticencia de los párrocos y parroquianos, hace 50 años, a que esas imágenes que habían sido de su devoción salieran de sus parroquias, fue en algunos casos importante: «Al principio hubo problemas con los párrocos pero, en general, accedieron a ello. Ahora son ellos mismos los que quieren que se depositen aquí sus tesoros porque desde hace un año se están produciendo muchísimos robos, o intentos de robos», añade.
Contribución de los indianos
Aunque en el museo predominan las obras realizadas en la región, también se muestran piezas de grandes artistas castellanos y andaluces, y otras procedentes de la América colonial y Filipinas, que llegaban a los pueblos, en gran parte, como tributo de los indianos. Se muestran piezas desde el siglo I hasta el XX.
Las más valiosas económicamente son las de platería colonial (custodias, cálices, ambones) y tapices chinos «que ahora se valoran muchísimo». De arte español se puede destacar la imaginería castellana del siglo XVII de los talleres de Gregorio Fernández y Martínez Montañés. Piezas excepcionales como esmaltes de Limoges del siglo XVI. Las colecciones de platería colonial y de marfiles, son de las más importantes que hay en España.
El museo se divide en arte medieval, renacentista, barroco y religioso de los siglos XIX y XX. Entre las imágenes, las que más proliferan son las de San Roque, San Sebastián y San Miguel «porque son los más relacionados con las necesidades populares: las pestes, las malas cosechas, la defensa contra las tormentas... Hay muy pocas iglesias que tengan actualmente un San Roque, por ejemplo, porque era un santo muy popular y la Iglesia no los aceptaba, imponiendo santos dogmáticos».
¿Al director del museo cual es la pieza que más le gusta?: «Una tabla flamenca del siglo XV de Hans Memling que representa a San Miguel venciendo al demonio representado con cuerpo de mujer». En el museo también hay otra tabla flamenca del siglo XV, el Cristo de la Victoria, propiedad de la familia del pintor cántabro Casimiro Sáiz.
Es imposible detallar la grandeza de las 600 piezas expuestas por lo que el Enrique Campuzano señala algunas. Notabilísimo es el retablo en esmalte de Limoges sobre la Pasión. Hay dos exactamente iguales del mismo autor, uno en el Vaticano y otro en el Ermitage de San Petersburgo. Llegó a Vejorís por una donación.
Obras únicas en el mundo
No menos notable es un Ecce Hommo de Gregorio Fernández, procedente de Castro Urdiales. Una de las espinas de la corona le atraviesa una ceja; los dientes son de marfil y la imagen, de un realismo espectacular.
El museo acoge las dos imágenes en marfil más grandes del mundo. Un San Miguel que mide 91 centímetros, procedente de Puente San Miguel, y que llegó a través de un indiano desde Filipinas. También se exhibe una cruz de marfil, de Mijares, una auténtica joya que conserva intacta la taracea del madero de ébano. Normalmente se hacían en Filipinas y llegaban a España a través de los indianos de México. Las esculpían artistas chinos llamados sangleyes, filipinos de pura ascendencia china que eran unos expertos talladores.
Destacable es el paso procesional del siglo XVIII, «al que alguien le cortó la cara y algún señor del pueblo se la rehizo a su manera», puntualiza Campuzano. La expresividad de los soldados contrasta con la cara que le 'pegaron' al Cristo. Se piensa en un concurso de ideas para reconstruir la cara primitiva.
Brilla especialmente una custodia peruana, de 1721, de filigrana, que regaló a su pueblo, Bielva, uno de sus vecinos que emigró a Perú y llegó a ser alcalde de Cuzco. Destaca la galería con el conjunto de San Roques, en madera policromada de los siglos XVI al XVIII de diversas iglesias de Cantabria, y que es único en España, o la hornacina dorada siglo XVII cedida por el Museo de Bellas Artes, copia de Bernini. En los siglos XVI al XVII, tras el Concilio de Trento que significó el triunfo de la Eucaristía, se le da una situación destacada porque hasta entonces en los retablos góticos no solía haber sagrarios.
También de los indianos llegaron las colchas sacramentales, de seda china, ricamente bordadas, que se ponía sobre la cama de los enfermos cuando recibían el viático. Un mundo de belleza que puede verse de 10.00 horas a 13.30 horas y de 16.00 horas a 19.30 horas. Cuesta 2 euros y para grupos parroquiales y escolares, 1.5 euros. Los lunes, cierra.
TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
Aprobación en el pleno del Ayuntamiento de Santander la modificación del PGOU
El Ayuntamiento de Santander ha aprobado este jueves…
Llega al puerto de Santander el AidaMar
Este moderno buque con cerca de 3.000 pasajeros…
Rulo presenta su segundo disco en Reinosa
El cantante abarrota el Teatro Principal de Reinosa…
Videos de Sucesos
más videos [+]
Sucesos
El Diario Montañes

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.