Liébana, debido a su microclima, presenta una vegetación donde se pueden contemplar especies típicamente mediterráneas, como es el caso del alcornoque. Desde hace quince días, dos cuadrillas andaluzas se dedican a extraer el corcho de forma tradicional, incluso con ayuda de mulas, en los montes de Ojedo, Frama, y Potes. Se da la circunstancia de que Liébana es la única comarca de Cantabria con presencia de alcornocales en sus bosques.
José Cenizo es el empresario responsable de las subastas del corcho, y el encargado de contratar a las dos cuadrillas de Cádiz que están realizando los trabajos de limpieza, extracción y acarreo. Cenizo, empresario de 'Corcho y Leña Cenizo S.L', acudió en junio del pasado año a la subasta «pagando 22 euros por el quintal castellano, que es la medida que se emplea en este tipo de trabajos de extracción del corcho, y equivale a 46 kilogramos. El pasado año, trabajamos también en Liébana y recogimos 63.000 kilogramos de corcho con los que se realizaron 5.000 tapones para botellas de vino de calidad; 10.000 kilos para láminas de corcho de las botellas de champagne, y el resto se destinó a triturar o moler. Para hacernos una idea, para conseguir un tapón bueno de corcho, debe de tener un calibre estimado de 13 a 19 líneas».
Desde hace quince días, las dos cuadrillas están trabajando de lleno en la saca del corcho. «Concretamente el trabajo se realiza en los montes de Ojedo, donde comenzamos el trabajo el pasado año, y aún quedó una zona sin concluir; también en Cornejas y Cueva del Gato y en los montes de Tolibes y Valmayor. Esperamos que al buen ritmo que llevamos, podamos concluir el trabajo a finales de este mes de agosto. En el monte de Frama, al estar la mitad quemado del incendio que se produjo en 2006 en el monte de Cambarco, nos hemos comprometido a sacar el corcho bueno, y también a sacar el quemado con el fin de que dentro de unos años vuelva a regenerarse el bosque. Al acabar las extracciones, trasladaremos el corcho a la fábrica de San Roque, en Cádiz, y allí se destinará según la calidad para tapones o para moler».
Las dos cuadrillas que se dedican a la extracción del corcho en los montes de Liébana son de Ubrique, y de Los Barrios. Cada cuadrilla está compuesta por diez personas, con diferentes cometidos dentro de la labor de la extracción. Así, generalmente, seis personas que trabajan en pareja son los encargados de extraer el corcho de los árboles, y el resto, cuatro personas, se dedican a las labores de la limpieza de los matorrales, que luego permitirá a los sacadores del corcho realizar mucho mejor la labor. También se encargan de la recogida del corcho del interior del bosque para poder colocarlo en las orillas de la pista, y finalmente, a cargarlo en dos mulas para poder transportarlo.
Según comenta Francisco Rodríguez, uno de los encargados de la extracción, «se requiere fuerza, habilidad, agilidad, y buena puntería con el hacha. Tengo 50 años, y comencé a trabajar en la extracción del corcho cuando tenía 17 años». Juan Pablo Muñoz, de 31 años, comenzó a los 18 años recogiendo el corcho y trasladándolo en los mulos. «Un mulo puede cargar cuatro quintales castellanos, que equivalen a 184 kilogramos».