- ¿Samanta Villar vive al límite fuera de 'Conexión Samanta'?
- Mi vida es muy rutinaria. Cuando tengo tiempo libre cocino, voy al mercado, veo series, leo... Soy muy casera. Mi vida es más aburrida de lo que la gente se cree.
- ¿Se ha asegurado usted algo con tanta aventura?
- Pues no. Lo que me preocupan ahora más que nada, con la que cae en este país, son mis ahorros. Ese es mi máximo riesgo ahora. Y lo digo de verdad. Le doy vueltas todos los días y me digo: 'madre mía, te la estás jugando'. Pero soy patriota, ¿qué le voy a hacer?
- Antes tenía un seguro que incluía psicólogo, ¿lo ha usado?
- No lo he usado nada. Hubiera sido muy divertido, porque habría vuelto loco al psicólogo: no hubiera entendido nada de lo que hago ni por qué (risas).
- Por cierto, ¿se le ha quedado algún vicio tras '21 días'?
- ¡Qué va! Después de los porros no he vuelto a fumar ni tabaco porque quedé saturadísima, después de dirigir porno tampoco he vuelto a dirigir porno... (risas). El único vicio que me queda es el de contar historias.
- Ahora que habla del porno, ¿si perdiera el trabajo protagonizaría una película X?
- Me lo propusieron varias veces durante el reportaje. Pero creo que montaría mi productora y haría yo el porno para forrarme. O mejor, sería productora ejecutiva. Entre rica y famosa yo prefiero ser rica, estar en la sombra y llevarme el dinero, que se vive muchísimo mejor.
- ¿Le gusta verse en la tele?
- El otro día me vi y por poco me da un soponcio. Me miro y no me gusto nunca, soy muy exigente. Además, soy muy poco coqueta y al verme siempre me digo: 'por favor, ¿por qué no eres un poco más presumida?'.
- O sea, que es capaz de ir a comprar el pan en chándal.
- Yo bajo en pijama directamente. Me los compro que no parezcan pijamas para poder bajar así a la calle (risas). Total, si casi ya he salido así en televisión.
- Pero todavía no la han pillado en biquini, ¿no?
- A mi me da vergüenza. No me importa que me vean de pronto en un reportaje meando en cualquier lado o incluso desnuda y, sin embargo, que me pillen en biquini me da pudor.
- Bueno, entonces la portada de 'Interviú' la tiene fácil...
- (Risas). Yo a priori diría que qué más da hacer una portada, pero cuando después pienso la cantidad de explicaciones que tendría que dar me da mucha pereza.
- ¿Qué parte de su cuerpo tiene más audiencia?
- ¡Es que yo no soy un pibón! Nunca me han mirado como a una tía buena. Eso sí, yo gano luego cuando hablo, pero de entrada me suelen superar las otras.
- Dice que es chica de barrio, ¡a ver si le va a hacer ahora la competencia a Belén Esteban!
- Ella es la princesa y por encima solo está la reina, y no me veo en ese papel. Pero yo soy muy nacionalista de barrio, reivindico a la gente que es espontánea.
- Hizo unas pruebas para entrar en un 'reality', ¿lo intentaría ahora que es famosa?
- Eso fue cuando estaba estudiando o acababa de terminar la carrera. Mi idea era escribir sobre ello desde dentro, pero fíjese si era pardilla que dije que era periodista, por lo que no me llamaron nunca. Ahora haría un 'Más que baile'. A ver si me llaman.
- Estudió también interpretación, ¿para cuándo un papelito?
- Lo veo tan complicado... Estoy a años luz de poder interpretar un papel bien porque es muy difícil. Por eso me sorprende mucho cuando alguna vez me ha acusado de actuar en los reportajes. Creo que esas personas no saben cómo trabaja una actriz, porque si lo supieran, verían que no tiene nada que ver.
- ¿Y se metería en política?
- Sí que me gustaría. Soy de las de coger las riendas de las cosas y querer cambiarlas. Y si hubiera un grupo con el que me sintiera identificada, lo haría. Pero estoy esperando a que surja un líder en toda esta amalgama de mediocridad, de maldad y de egoísmo que estamos viviendo.
- ¿Le ha pedido un autógrafo a alguien?
- Nunca en mi vida he pedido un autógrafo. En eso soy bastante vergonzosa.
- La montó parda aquel día que...
- Tantas veces que ya no es liarla parda (risas).