Los miembros de la Banda Municipal de Castro Urdiales ya han llegado a un acuerdo con el Ayuntamiento para fijar la indemnización de su despido, después de mantener un tira y afloja en las negociaciones durante las últimas semanas.
Los integrantes de la banda, que serán despedidos el día 30 de este mes, recibirán una indemnización de 38 días por año trabajado. El pasado lunes el concejal de Personal, Peru Zaballa, ofreció a los músicos 36 días por año trabajado en concepto de indemnización, que en la reunión de ayer pidieron 40 días. Finalmente el consenso llegó a mitad de camino, con los 38 días que supondrán un desembolso para las arcas municipales de unos 350.000 euros. Mañana viernes, según informó el responsable de Personal en el Ayuntamiento de Castro Urdiales, se formalizará el acuerdo y al final de mes se tramitarán las liquidaciones, que darán por terminada la relación del Ayuntamiento con la banda.
Peru Zaballa volvió a hacer hincapié en la disposición que ha existido en la negociación para llegar a un acuerdo. Un trámite «que no es agradable para nadie», ni para el Ayuntamiento, que por causas económicas «se ve obligado a tomar esta determinación» ni para los músicos de la Banda, indicó el edil.
Con este acuerdo se pone fin al desencuentro entre el Consistorio y la banda, que comenzó en febrero de este año, cuando se anunció la intención de la entidad local de prescindir de la misma.
La delicada situación económica del Ayuntamiento y la considerable deuda a la que debe hacer frente hizo que el equipo de Gobierno (PP, PRC y Anexión a Vizcaya), se planteara la disolución de la banda, cuyo mantenimiento supone al Consistorio «más de 500.000 euros», tal como aseguraron desde la entidad en una de las reuniones mantenidas con los músicos.
Los integrantes de la agrupación musical eran desde el año 2001 personal laboral indefinido, tras ganar un pleito contra el Ayuntamiento castreño en el año 2007. El pago de las nóminas, de 700 euros al mes para cada miembro elevaba la cifra a 350.000 euros anuales, a lo que hay que sumar gastos propios de la banda como Seguridad Social, uniformes, desplazamientos o instrumentos.
Una situación insostenible para el Consistorio, que un mes después de hacer pública su intención de desvincular el colectivo del Ayuntamiento, propuso que se registraran como asociación recibiendo una subvención municipal. A partir de aquí los músicos comienzan a movilizarse recogiendo firmas de apoyo, llegando a las 2.000.