«Dadle todo el bombo que podáis porque no nos hacen caso», clamó ayer el alcalde de Polaciones, Teodoro Ruiz (PRC), al otro lado del teléfono. El regidor se queja porque, desde que el viernes se puso en contacto con el Servicio de Montes y con el Seprona, asegura que «nadie se ha acercado a averiguar lo que ha sucedido» en el embalse de La Cohílla, donde la espectacular bajada del nivel del agua provocó la muerte de numerosas truchas el pasado viernes.
A pesar de que por el momento aún no se ha determinado la causa de tal descenso, el regidor insistió ayer en que «la causante de esta catástrofe es la empresa eléctrica que gestiona la presa, Saltos del Nansa, que vació el embalse a causa de una avería». Por ello ahora solicita que «Seprona denuncie a la empresa y traten de repoblarlo». Teoría ésta que coincide con la de un grupo de vecinos que se aposta en torno al bar 'Polaciones'. «Al parecer se ha atascado la tubería del canal», explicó uno de ellos. «Es normal que una válvula se estropee y que haya que arreglarlo, pero tenían que haber avisado», decía Francisco, otro vecino. La mayoría de los pescadores no dan crédito a la bajada del agua. «Dice mi hijo que es el mayor desastre que se haya conocido», comentaba otro pescador veterano.
El regidor de Polaciones se lamentaba porque «si nos hubiesen avisado, podríamos haber hecho algo con las truchas». Este descenso del nivel del agua, que «nunca antes se había visto», según exclamaron los vecinos, ha provocado que el embalse esté ahora lleno de fango y sea prácticamente imposible que cualquier animal pueda sobrevivir. De ahí que en el municipio aseguren que «ya no queda ni una trucha viva».
Irreconocible
Tras saltar la voz de alarma, en la jornada de ayer fueron numerosos los vecinos que decidieron acercarse al pantano y ver por sí mismos el bajo nivel del volumen de agua. «La gente está alucinada», decía una mujer con la mirada puesta en un embalse que les resulta «irreconocible». Julián de la Torre se asomaba para intentar verlo mejor. «Es una barbaridad». Este vecino de Polaciones aseguraba ayer que «se trata de una práctica que lleva a cabo la gente del embalse y no les importa que les sancionen porque los beneficios que obtienen son mucho mayores». «Es peor de lo que pensaba», concluía sin dar crédito.
Las ruinas de las casas que antes había en lugar del embalse están ahora a la vista de todos y a mediodía de ayer ya casi no quedaban truchas a la vista. «Se las han comido los animales», manifestaban los paseantes que transitaban por allí. «Normal -insistía el alcalde- todo lo que había allí se ha muerto». La camarera del bar 'Casa Enrique' aseguraba que desde que se conoció la noticia, el viernes, no ha habido otro tema de conversación entre su clientela. «De hecho, me extraña que no haya venido el Seprona», añadió. Ninguno de los vecinos del pueblo podía confirmar la presencia en la zona de algún operario o técnico. El alcalde reiteró que, «de momento, no he recibido ninguna llamada de nadie para preguntarme qué es lo que ha pasado en el embalse».