La Audiencia Provincial ratifica que la Casa Rectoral de Espinama es del Obispado

Rechaza el recurso de apelación presentado por la Junta Vecinal, que reclamaba la titularidad del edificio comprado en 1956

P. ÁLVAREZESPINAMA.
Casa Rectoral de Espinama / Foto: DM/
Casa Rectoral de Espinama / Foto: DM

La Audiencia Provincial de Cantabria ha dictado sentencia contra el recurso de apelación interpuesto por la Junta Vecinal de Espinama, confirmando que la finca denominada Casa Rectoral, situada en Espinama (Camaleño), es propiedad del Obispado. El fallo ratifica íntegramente la resolución del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de San Vicente de la Barquera, de fecha 11 de noviembre de 2011. La Junta Vecinal había reclamado que se rectificara la titularidad de dicho edificio ante el Registro de la Propiedad. En su demanda afirmaba que la Casa Rectoral, comprada en 1956 y que siempre ha sido utilizado por la Iglesia, no era propiedad del Obispado de Santander.

En la sentencia se manifiesta que «queda acreditado que la Junta Vecinal de Espinama, con fecha 28 de octubre de 1956, aprobó comprar la casa de la Torre situada en la Posada, así como sus anejos de pajar y huerta, por carecer el concejo de casa rectoral. En la Junta de 25 de noviembre se da cuenta de haber comprado la casa con sus anejos de pajar y huerto». El precio que se había fijado era el resultante de una subasta de 117 robles y un haya en el monte de Los Pandones. Según el fallo, queda acreditado que «desde el momento de la compra la casa fue utilizada como casa parroquial, para poder atender todas las necesidades de la parroquia, no sólo la vivienda del párroco. Es evidente, por tanto, que la Junta Vecinal cedió la propiedad adquirida, casa u anejos, a la parroquia».

La donación

Sin embargo, continúa la sentencia, «la casa está catastrada a nombre del Obispado desde el año 1976, siendo el párroco de Espinama el que ejecutaba los arreglos. En mayo de 1995 el Obispado sacó a subasta las propiedades contiguas a la casa rectoral, y, ante el anuncio de la venta, la Junta Vecinal remitió una carta al Obispado, donde reconoce que las propiedades que saca a subasta fueron donadas por el pueblo para atender las necesidades que el sacerdote estimara que tenía la parroquia. Alcanzado un acuerdo entre Obispado y Junta Vecinal, el 13 de febrero de 1996 se firmó escritura de donación entre el ecónomo diocesano y el presidente de la Junta Vecinal, donde en la descripción de los límites, se dice claramente que linda por el sur con la casa rectoral de la parroquia de Espinama, reconociendo esta propiedad tanto en documento público como en privado, y además en ningún momento se acredita que la casa rectoral figura en el inventario de bienes de la entidad local».

Contra la sentencia se puede interponer recurso de casación y recurso extraordinario por infracción procesal.

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