Los niños saharauis acogidos por familias cántabras vuelven a casa

Los pequeños regresan a los campos de refugiados de Tindouf tras dos meses de vacaciones en Cantabria

D. ROIZ DE LA PARRA
Los niños con sus familias de acogida solicitan referéndum en el Aeropuerto de Parayas. / BRUNO MORENO/
Los niños con sus familias de acogida solicitan referéndum en el Aeropuerto de Parayas. / BRUNO MORENO

Los niños saharauis que han disfrutado de dos meses de vacaciones en Cantabria, gracias al programa 'Vacaciones en paz 2007' que ha sido organizado por la ONG 'Cantabria por el Sahara', tomaron ayer a las 20.40 horas en el Aeropuerto de Parayas un vuelo con destino a Tinduf, ciudad al norte del Sahara Occidental de donde proceden.

A la expedición se unieron otros veintitrés niños que llegaron junto a ellos el pasado 12 de julio, aunque pasaron las vacaciones en Aragón.

Durante estos dos meses los niños han realizado diferentes actividades, entre ellas visitas a playas y piscinas, paseos en bicicleta, un torneo de fútbol, un taller de barro, una fiesta de convivencia en el Albergue juvenil de Loredo, una visita al Parque de la Naturaleza de Cabárceno e incluso han podido darse un 'bautizo de mar' en la Escuela de Vela de Santoña. Además, todos los niños acogidos, que tienen unas edades de entre ocho y doce años, han pasado diversos controles de salud al haber acudido al pediatra, al dentista y al oftalmólogo.

La ONG realiza el programa 'Vacaciones en Paz' para conseguir dos objetivos principales: mejorar la calidad de vida de unos niños que se ven obligados a vivir en un campo de refugiados y denunciar «el abandono por parte de España de la que fuera su ex colonia y provincia número 53 y la posterior invasión de Marruecos y Mauritania en 1975. La ONG agradeció la colaboración de todas las instituciones que participan en esta iniciativa y señaló que «las mejores Vacaciones en Paz, serán aquellas que no tenga que celebrarse».

Familias felices

José Antonio Tarno y 'Nani' Gutiérrez son una familia de Pechón, en Val de San Vicente, que decidió acoger a un niño de ocho años, llamado Hatra Mohamed, sólo unos días después de tener conocimiento de la organización. «El niño es muy listo, vino sin saber hablar nada de español y se va sabiendo el idioma». Tarno señala que su familia se ha preocupado por el niño y estaban en contacto por teléfono.