Código ético contra la publicidad dañina

La polémica campaña publicitaria del fotógrafo italiano Oliviero Toscani, protagonizada por una modelo de sobrecogedora delgadez, ha evidenciado los riesgos que pueden comportar la banalización pública de un problema de salud tan extremo como la anorexia y la exaltación, aunque se diga pretender lo contrario, del canon que asocia invariablemente la belleza con la esbeltez. En este contexto, resulta del todo pertinente la iniciativa del Consejo Audiovisual de Cataluña proponiendo un código deontológico que, entre otras cosas, vele por las imágenes que se emiten en horario protegido y evite trasladar mensajes equívocos sobre los supuestos efectos milagrosos de los productos adelgazantes. La libertad de criterio de la audiencia no puede conducir a una dejación de los medios sobre su responsabilidad en la generación y extensión de estereotipos que están detrás de los trastornos alimenticios que sufren medio millón de españoles. Esta medida acertada, no debe, empero, utilizarse como una forma de censura contra otras imágenes que nada tienen que ver con el ataque a la salud o la dignidad de las personas.

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