Del lujo de soñar

Santander acoge hoy el estreno en España de 'El guía del Hermitage', una obra habitada por tres personajes que revelan cómo «la ilusión, la fantasía y la realidad muchas veces son sinónimos» El actor Federico Luppi regresa al teatro, deseoso de sumergirse en su «toque emocional» tras diez años de ausencia

GUILLERMO BALBONA
Federico Luppi en un expresivo gesto durante los ensayos de la obra. / ANDRÉS FERNÁNDEZ/
Federico Luppi en un expresivo gesto durante los ensayos de la obra. / ANDRÉS FERNÁNDEZ

«Es difícil encontrar personajes como estos que se permiten el lujo de soñar; precisamente porque no tienen miedo a los sueños a la hora de combatir a la realidad». Un guía y un guardián de museo, y una restauradora de cuadros constituyen un trío de personajes «sin precedentes en la dramaturgia contemporánea». Tres actores encarnan los perfiles de quienes habitan un conflicto y se disponen a «rescatar desde los sueños lo que la realidad les quita». Estos son, a su vez, los habitantes de un nuevo mundo escénico, 'El guía del Hermitage', que hoy vive su estreno sobre el escenario de la sala Pereda del Palacio de Festivales. En su columna vertebral argumental la obra del escritor y ensayista hispano peruano Herbert Morote se sitúa en el Leningrado sitiado por los nazis: «antes de que los alemanes completasen el cerco, el gobierno soviético logró enviar a los Urales todas las obras de arte del Museo del Hermitage. Un guía de ese museo, viejo y enfermo, decidió continuar las visitas y explicar cuadros que no estaban, con tal pasión y destreza que los visitantes acababan por verlos, apreciarlos y comentarlos». Con este montaje, el actor y también director ('Pasos') Federico Luppi, un rostro familiar del cine español y de las coproducciones con países latinoamericanos, regresa al teatro tras diez años de ausencia.

El «maravilloso» texto de esta obra y «el extremo humano» al que se ve sometido su personaje convencieron a Luppi de volver a los escenarios.

Bajo la dirección de Jorge Eines, y con carácter de estreno, la atención escénica nacional se centra este fin de semana en el montaje de este proyecto que tiene su origen hace ya casi dos años y que arranca con una masiva respuesta de público. Eines confesó que se sintió seducido «por el amor y la entrega de la obra», en la que se sorprendió al encontrar un personaje principal «sin miedo a los sueños, un elemento difícil de hallar».

El texto de Morote narra la historia de tres criaturas que se aferran a la fantasía y la amistad frente a una situación difícil. Como ya se avanzó, a las dos funciones programadas, el Palacio de Festivales ha sumado una tercera representación el domingo, día 7, a las 20,30 horas, dada la demanda de entradas. Basado en hechos reales, el texto dramático se centra en los últimos años de Pavel Filipovich, un guía que realizó visitas nocturnas y clandestinas por el afamado museo durante el asedio que vivió Leningrado por parte de los nazis.

'El guía del Hermitage', que reúne en escena a los argentinos Federico Luppi y Manuel Callau y a la española Ana Labordeta, preludia la programación teatral de este trimestre. Los tres intérpretes, el autor y el director de 'El guía...', acompañados por el productor, Jesús Cimarro, y el director del Palacio de Festivales, Juan Calzada, presentaron las señas de identidad de este trayecto «de la vida al arte y del arte a la vida», a través de «unos personajes que aprenden a sufrir y de ello extraen un heroísmo contundente». En palabras de Jorge Eines, estas criaturas, que se asoman desde el vacío del museo y del horror, «se inventan a cada instante un poco de amor para olvidar la tragedia».

En la nueva obra, los seres conviven «con el hambre, el frío y la incapacidad de responder de manera eficaz y efectiva ante una situación psicológicamente extrema y miserable», subrayo Luppi. El actor de 'Un lugar en el mundo' hizo hincapié en que los personajes «luchan en el intento posible de que la vida tenga sentido y se aferran a las creaciones que son el edificio en el que se construyen las ilusiones, aunque a veces se hayan tomado como un síntoma de locura». Luppi fundamentó la decisión de su vuelta a la escena en «el toque emocional del teatro, que esta pieza tiene en grado sumo». Tanto Ana Labordeta como Callau coincidieron en destacar la oportunidad que para ellos supone poder trabajar al lado de Luppi y animaron al público a asistir a las representaciones. «El teatro es hacer el amor y para hacer el amor hacen falta dos o más», señaló Callau. Por su parte, Herbert Morote, que logró con 'El guía del Hermitage' el premio 'Ciudad de San Sebastián', recordó las raíces y la inspiración de esta obra en la que se aúnan la densidad cultural y lo emocional, «basada en algo real y cuya escritura se originó en un viaje realizado a San Petersburgo».

Reglas y normas

Morote, que tuvo también conocimiento inicial de esta estremecedora historia a través de una novela de Montserrat Roig, se dedicó durante un año a aprender las claves de la escritura teatral junto a autores como «Juan Mayorga o Sanchís Sinisterra para poder llevarla a escena». Morote se sumergió entonces en el aprendizaje de la dramaturgia, después de ver cómo otros compañeros se adentraron en este género sin éxito. «El teatro tiene sus reglas y sus normas y es difícil entrar a él sólo con buena intención», explicó. Una vez aprendida la técnica, «pude escribir la obra en sólo tres semanas porque ya la tenía concebida mentalmente».

Además, el ensayista escribió el personaje de Filipovich pensando en Luppi, ya que el actor argentino se asemeja al protagonista en «el carácter, la pasión y la manera de comportarse en escena», confesó el dramaturgo. El autor de la pieza explicó que entre los mundos y territorios que la obra sugiere destaca por encima de todos el hecho de que «en épocas difíciles, donde hay un acoso social y político, -como puede suceder ahora en algunas regiones de España-, existen personas que se refugian en la amistad y el amor y recurren al arte no sólo como escape, sino como una forma de resistencia y reafirmación de valores cuando se enfrentan, en una situación límite, a la opresión». Asimismo, la pieza subraya esa reflexión que revela cómo «realidad, ilusión y fantasía muchas veces son sinónimos». Y así, mientras el drama se desarrolla y las divergencias aumentan, se muestra que «la amistad y el amor crecen para enfrentarse juntos a la tragedia» y que, en numerosas ocasiones, «uno no puede compartir determinadas cosas y dolores...», dijo Morote. La producción de Pentación, a punto de cumplir veinte años en el mundo del espectáculo, ha canalizado este proyecto a través de la «intensidad del proceso creador». Tras el estreno santanderino, la obra iniciará un periplo por escenarios de todo el país, para recalar en enero en el Teatro Bellas Artes de Madrid.

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