A José Antonio Maza

MIGUEL DEL RÍO

Había recogido ya el órdago de opinar y escribir sobre la desaparición de la Playa de La Magdalena, pero el asunto éste tendrá que esperar porque ni siquiera la agonía de un arenal urbano se asemeja ni por asomo a la muerte de un ser humano, joven además, brillante además, buena, buenísima persona, además. La primera vez que escuche al contratenor cántabro José Antonio Maza, se me cayeron las lágrimas, a mí, y al de mi izquierda y derecha, en el patio de butacas. Descubrimos la maravillosa voz de un impulsor de nuestra música, con ese aspecto callado y paciente, que no le impedía vivir en contradicción con lo que anhelas percibir como apoyo y ayuda de las instituciones culturales de esta región..

Eso, poco importa ya. Su recuerdo será siempre cómplice de un saber estar, de un comportamiento siempre respetuoso hacia los demás, se le tratara o no. Tímido (porque lo suyo era cantar como un ángel), buen compañero, mejor amigo, de esa pandilla de colegas músicos y cantantes que van saliendo de nuestra cantera, muchos de ellos de la Coral Ars Polifónica y del Coro Europa Concentus Musicus, desde las que JAM nos ofreció veladas inolvidables. Mucho te lloramos y te vamos a llorar. ¿Qué asco de vida!, ¿qué mierda de enfermedades que no te avisan, que te roban la vida a traición, que nos dejan al público huérfano, y a los amigos más directos tan tocados!. El Diario Montañés te homenajeó de bandera, porque esta casa es muy sensible a los nuestros.

Me gustó también mucho lo que escribió Jesús Carmona.

La realidad es que te has ido, sin ni siquiera darte tiempo a decir ¿adiós!. Demasiado joven, con demasiados proyectos, con mucha ilusión. La última vez que te ví, estando el bueno de Ramón Seoane presente, te pregunté: «José Antonio, ¿cómo vas en lo tuyo?. «Bien, con mucha ilusión, acabo de sacar un disco», me respondió.

Tengo ese disco ahora mismo en mis manos, 'Arias Sacras Solemnes V'.¿Qué gran voz apagada!, en la presencia, porque queda la obra del buen artista y del artista bueno, que no es lo mismo y en cambio en ti una cosa iba con la otra.

Reconozco que tu muerte ha sido un mazazo. Sin tratarle de continuo, era difícil no apreciar a José Antonio Maza. Ayer me llamaron muchos artistas cántabros. Tu muchas veces director, Mariano Rodríguez Saturio, que está destrozado. Él me dio la fatal noticia de tu fallecimiento.

Reconozco que te voy a echar de menos, cuando valla a la Zapatería de Tinín Castillo, que también cantaba contigo, y ya no podré interrogarle al pagarle el trabajo artesano por tus cosas, cómo vas, y dónde has cantado la última vez.

La muerte no se alía con nada ni con nadie. Aporta sólo tristeza, lloros, recuerdos y un gran vacío en los más allegados, sobre todo en los que te queríamos y admirábamos. Hay estaba yo. Hay voy a seguir: Descansa en paz, querido José Antonio Maza, contratenor, 40 años, de aquí, de los nuestros.