Un punto escaso

El Racing se tuvo que conformar con un empate ante el Betis pese a haber sido mejor. Jorge López, que falló un lanzamiento de penalti, consiguió el gol verdiblanco

F. FERNÁNDEZ-CUETO
Jorge López celebra su gol, con el que se desquitó tras errar en el lanzamiento de un penalti. / FOTOS: FELIPE GUZMÁN Y DÍAZ JAPÓN/
Jorge López celebra su gol, con el que se desquitó tras errar en el lanzamiento de un penalti. / FOTOS: FELIPE GUZMÁN Y DÍAZ JAPÓN

El Racing regresó ayer de Sevilla con un sabor agridulce tras el partido contra el Betis. Contento porque se salvó un punto que en algunos momentos llegó a parecer que se iba a perder. Triste porque, a tenor de lo visto sobre el terreno de juego, quizá lo más justo habría sido que los cántabros se hubieran llevado la victoria.

En cualquier caso, el conjunto santanderino demostró que se encuentra en plena progresión positiva. Su juego parece cada vez más sólido y las ocasiones comienzan, eso sí, muy poco a poco, a convertirse en goles.

El Racing de Marcelino se asemeja cada vez más a lo que el entrenador asturiano desea: Es un bloque compacto que sabe a lo que juega y que cada vez tiene más claro lo que debe hacer en cada momento. Ayer, en la primera parte del partido contra el Betis, se pudo constatar.

El juego del conjunto santanderino no fue brillante -tampoco tan malo como en partidos precedentes- pero sí fue muy efectivo. La presión sincronizada, la entrega de todo el mundo y el buen orden defensivo fueron algunos de los rasgos que definieron al Racing ante un Betis que sólo en ocasiones contadas sacó a la luz la calidad que atesoran muchos de sus jugadores. Lo que sí sacó más a relucir fueron los desaciertos que le han colocado en una situación nada cómoda en la clasificación.

Equipo incómodo

Ante un rival no le incomodaba demasiado, el Racing interpretó bien su papel. Se presume, como a cualquier equipo de Marcelino, que el santanderino es un conjunto incómodo para el rival y que sabe crear oportunidades, sobre todo cuando la velocidad es la nota dominante entre sus atacantes. Y así fue, al menos durante los primeros 45 minutos.

Los hombres del técnico asturiano controlaron bien el centro del campo y fruto de este control llegaron algunas oportunidades que, sin embargo, no supusieron demasiado peligro para un tranquilo Ricardo. Los disparos de Duscher, Serrano, Munitis o Smolarek no pasaron de ser meras intentonas caracterizadas todas ellas por la inocencia.

Pese a todo, era el Racing el que tenía el control del partido y el que, quizá, mereció llegar al descanso con algún tanto de ventaja en el marcador.

Sin embargo no fue así, y todo lo que los de Marcelino habían hecho en la primera mitad a punto estuvo de irse al traste en el comienzo de la segunda parte. El Betis, más enrrabietado que otra cosa, puso a los cántabros contra las cuerdas durante apenas un cuarto de hora, el tiempo suficiente para que Xisco, quién sino, pusiera por delante a los de Héctor Cúper.

Demasiado premio

El Betis había sacado un rendimiento perfecto a su fútbol rácano, mientras que los jugadores del Racing, con cara de no creérselo, se vieron en la obligación de apostar un poco más e ir, por lo menos, a conseguir un empate que nunca debieron ceder. Y eso debió creer también Marcelino que puso en escena a su particular 'tridente' al dar entrada a Tchité por Serrano y al trasladar a Munitis a la banda.

Las primeras acometidas del conjunto santanderino hicieron que los locales se metieran en su propio campo para defender el inmerecido resultado, pero el gol de los cántabros se veía venir. Primero tuvo la oportunidad de conseguirlo Jorge López desde el punto de penalti, pero su lanzamiento se marchó fuera, como fuera del área fue la falta que Álvarez Izquierdo transformó en pena máxima.

Pero el Racing no cedió en su empeño y siguió erre que erre. Y claro, el gol, en estas condiciones, tenía que llegar. Lo hizo justo al final, cuando el Ruiz de Lopera miraba con insistencia el reloj. Una jugada de Colsa y Munitis por la izquierda acabó a pies de Jorge López que tras un primer intento fallido acertó a la segunda para enmendar su error desde el punto de penalti y para arrojar un poco de justicia sobre un marcador que confirma que el Racing va hacia arriba no sólo en lo que a los resultados se refiere, sino a su juego.