La Junta birmana expulsa al jefe de la misión de la ONU

El Gobierno militar ordena su salida del país un día antes de la segunda visita del enviado de Naciones Unidas

EFE |BANGKOK
Monjes budistas durante una protesta frente al edificio de las Naciones Unidas en Bangkok para demandar la liberación de la líder de la oposición, Aung San Suu Ky, así como de los prisioneros políticos. /EFE/
Monjes budistas durante una protesta frente al edificio de las Naciones Unidas en Bangkok para demandar la liberación de la líder de la oposición, Aung San Suu Ky, así como de los prisioneros políticos. /EFE

El Gobierno militar birmano ha ordenado hoy la expulsión del jefe de la misión de Naciones Unidas en el país asiático, Charles Petrie, por solicitar a la Junta que atienda las quejas de los manifestantes de la oposición, "durante un momento crucial para las relaciones entre Birmania y la ONU", según la carta remitida por el régimen al diplomático y recogida por el diario estadounidense .

"El Gobierno de la Junta de Myanmar --denominación empleada por el régimen-- no quiere que el señor Petrie siga ejerciendo sus funciones en el país, especialmente durante un momento crucial en las relaciones de cooperación entre el país y Naciones Unidas", señala la misiva.

La orden de expulsión se ha emitido a menos de 24 horas de la segunda visita del enviado especial de la ONU al país, Ibrahim Gambari, que a partir del sábado se encargará de supervisar un proceso de reconciliación entre el Gobierno y los opositores prodemocráticos a la luz de la violenta represión ejercida contra los manifestantes durante los últimos meses.

En respuesta, Petrie ha señalado al diario estadounidense que no puede declarar nada en relación a la expulsión previa consulta con Naciones Unidas, cuyos responsables pertinentes afirman estar todavía "calculando la implicación de esta orden" respecto a la inminente visita de Gambari.

El pasado 24 de octubre, la oficina de Petrie emitió un comunicado por el que se solicitaba a la Junta que escuchara las opiniones de los disidentes, advirtiendo de la posibilidad de un "deterioro de la situación humanitaria", tras la decisión de la Junta de subir los precios de combustible, decisión que detonó las protestas encabezadas por los monjes budistas.

La respuesta del Ministerio de Exteriores birmano no se hizo esperar, afirmando que la declaración de Petrie "carecía de precedentes" y había resultado ser "muy negativa" por no informar de su publicación a los funcionarios birmanos.