Una vida dura encarada con una sonrisa

N. BOLADO
En 1970: Cardín Montero, Pin Pelayo y Pepín Fernández. / L. P./
En 1970: Cardín Montero, Pin Pelayo y Pepín Fernández. / L. P.

Ricardo Montero nació en 1924 en Campuzano y fue a la escuela hasta los 11 años ya que la guerra le quitó a su familia su forma de ganarse la vida: una tienda y un caballo con un carro con el que su padre hacía portes. Sus hermanos fueron a la guerra y él fue el único que quedó para ayudar en su casa. Fueron -según recuerda- años muy duros. Después tuvo que ir él a cumplir el servicio militar, y cuando regresó, en 1946, se casó con Candi San Miguel y comenzó su propio negocio de transportes. Su empresa siempre estuvo radicada en Torrelavega, trabajando por su cuenta y para otras empresa, como Agencia Postigo. Después de 40 años de trabajo, mucho sacrificio, y de los duros momentos personales que ha pasado, Cardín Montero no ha perdido ni la fe ni su eterna sonrisa. En 1965, junto a su buen amigo Ricardo Bueno, fundaron el club de 'Los ricardos', 42 años reuniéndose todos los homónimos sin fallar. Fue precisamente de la mano de Ricardo Bueno de la que entró en la política, en 1994, en el grupo popular, siendo concejal durante cuatro años. Ha sido en dos etapas presidente de la Sociedad Coral, ya que Ricardo Montero ha sido coralista desde que tenía 17 años. Nunca ha vivido en otro lugar que no fuera Torrelavega, exceptuando los meses de verano que pasaba en su chalet del Faro de Suances. Ahora disfruta de sus hijos y de sus nietos, junto a su esposa Candi, con la que lleva casado sesenta años; también a los amigos, a quienes espera en su bodega con una frase en la puerta: «Si sabes ser amigo, bienvenido seas».

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