Un paso atrás

El Racing no supo aprovechar su superioridad en el primer tiempo y acabó cayendo ante un Murcia que fue superior tras el descanso

F. FERNÁNDEZ-CUETO
Smolarek incrementó su cuenta de goles. / EFE/
Smolarek incrementó su cuenta de goles. / EFE

Ante un rival que evidenció las carencias que le han llevado a colocarse en una delicada situación en la tabla clasificatoria, el Racing de Marcelino fue, durante los primeros 45 minutos, el de siempre y eso le bastó para, a su manera, tener el partido bajo control. La solidaridad defensiva que había pedido el técnico asturiano hizo acto de presencia, lo mismo que el orden y la entrega.

La defensa, salvo en alguna arrancada lejana de Baiano, no pasó por excesivos apuros y buena parte de culpa de que esto fuera así la tuvo el hecho de que los hombres del centro del campo trabajaran de una forma incansable para tratar de frenar a los murcianos lo más lejos de su área posible. Ni tan siquiera en las tan temidas acciones a balón parado del conjunto de Alcaraz provocaron sobresalto alguno a la bien situada zaga racinguista. Es decir, el conjunto santanderino lució algunas de sus mejores galas, esas que le han permitido asentarse en la zona alta de la tabla.

Lo malo es que también el Racing fue el de siempre en ataque. O lo que es lo mismo, los cántabros, pese a conservar la actividad habitual, no es que estuvieran demasiado acertados en las escasas ocasiones en que se aproximaron a la portería de Notario y es que ayer, el Racing apenas inquietó al portero rival. Daba la impresión de que sus jugadores no sabían qué hacer para crear algo de peligro ante la portería 'pimentonera'.

Quizá la oportunidad más clara fue la que tuvo Smolarek tras un buen centro de Pedro Munitis desde la banda derecha. Sin embargo, el polaco no pudo, con un remate flojo y no demasiado bien colocado, adelantar a su equipo. Su intentona fue desbaratada sin demasiados problemas por el guardameta 'pimentonero'. El resto del bagaje ofensivo del Racing, como también lo fue el del Murcia, puede calificarse como prácticamente nulo y así, claro está, era imposible esperar que se llegara al descanso con un resultado diferente al cero a cero con que comenzó el encuentro.

Cambio radical

Sin embargo, el control que había ejercido durante la primera mitad el Racing desapareció tras el descanso. Los hombres de Marcelino se vieron incapaces de frenar las acometidas del conjunto murciano, sobre todo cuando Alcaraz puso sobre el terreno de juego a dos jugadores que cambiaron el encuentro: Regueiro y Goitom. El ex racinguista fue un verdadero estilete que trajo en jaque a un Pinillos que hasta su salida había disfrutado de una relativa tranquilidad. El sueco, menos determinante, marcó el gol que abrió el marcador e hizo el centro que propició el penalti definitivo.

En pocas ocasiones dos suplentes han sido tan determinantes en el desenlace final de un encuentro.

El Racing, agobiado por el acoso 'pimentonero' y falto de ideas para salir de su propio campo estuvo a merced de un Murcia que tampoco es que fuera un equipo arrollador, simplemente fue más hábil a la hora de aprovechar sus oportunidades.

Ni siquiera cuando Smolarek logró el empate tras el gol marcado por Goitom el conjunto santanderino supo sacar provecho del jarro de agua fría que cayó sobre el equipo de Alcaraz. No. Volvió a mostrar las mismas deficiencias que había exhibido en la primera mitad y permitió a los murcianos rehacerse y volver a encarar un partido que el Racing parecía empeñado en no ganar.

Y eso fue precisamente lo que ocurrió, que el Racing no ganó. Ni siquiera empató, porque Moratón, en una acción que bien pudo costarle la expulsión, cometió un penalti que Baiano convirtió en gol o, lo que es lo mismo, en un balón de oxígeno para el equipo de Alcaraz.

Pese a todo, la renta acumulada por el Racing es amplia y todavía sigue en Europa.

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