Queremos tanto a las vacas...

La Consejería Sanidad publica un libro sobre la raza bovina pasiega, en plena fase de recuperación

MARIANA CORES
Manuel Quintanal (izq.), Ramón Villegas, Jesús Oria y Manuel Bahíllo. / CELEDONIO/
Manuel Quintanal (izq.), Ramón Villegas, Jesús Oria y Manuel Bahíllo. / CELEDONIO

Las vacas pasiegas supusieron en el siglo XIX el orgullo de los pastos cántabros. Tal fue así que la leche demandada en los mercados de las provincias próximas hizo que se introdujera otra raza más productiva para atender los pedidos. Es decir, que su éxito fue, en parte, su perdición ante la presión de la raza frisona.

Así fue como estas reses poco a poco fueron desapareciendo de los valles pasiegos. Hoy vuelve a reconocerse la valía de esta raza, de la que actualmente existen 344 cabezas en la región, y en su honor la Consejería de Ganadería ha editado el libro 'En el país de la vaca pasiega', de la editorial 'Cantabria Tradicional'.

El consejero del área, Jesús Oria, explicó que muchos dieron por extinguida esta raza durante años, aunque la realidad es que gracias al empeño de ganaderos como Ángel Miguel Palomino, a quien se le dedica el libro, esta ha perdurado convirtiéndose en «casi la única vaca autóctona lechera que se conserva en España», escribió el presidente del Gobierno cántabro, Miguel Ángel Revilla, en el prólogo de la obra.

La inclusión de las vacas pasiegas en el Catálogo Oficial de Razas de Ganado ya ha sido publicada en el Boletín Oficial del Estado, informó Oria, cuya Consejería trabaja en en la recuperación de esta raza.

Así, durante 2006/2007, los ganaderos se han beneficiado de ayudas por importe de 68.000 euros y para 2008 hay previstos 15.000 euros. Además, se ha constituido una asociación de ganaderos de la res pasiega, con sede en San Pedro del Romeral, que cuenta con 70 explotaciones.

Seis meses de trabajo

Ramón Villegas, director de la editorial 'Cantabria Tradicional', explicó que la creación del libro no resultó demasiado fácil, dada la escasa información que existe sobre esta raza. De esta forma, durante seis meses estuvieron recopilando todo tipo de textos y fotografías a través de periódicos, ganaderos, veterinarios... Se han editado 350 ejemplares con una inversión de 11.200 euros. La siguiente obra tratará sobre la vaca monchina.

El consejero apuntó que con el objeto de mejorar la raza se ha creado un banco de material genético, que cuenta con 350 muestras de sangre, 30 embriones y 7.000 dosis de semen congelado procedente de seis sementales.

El Gobierno cántabro tiene firmado un convenio por tres años con el departamento de Genética de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, dirigido por Javier Cañón, que es el encargado de desarrollar los estudios de caracterización de la raza.

Manuel Quintanal, director general de Ganadería, y uno de los que más se ha empeñado en la recuperación de la vaca pasiega, según Oria, explicó que la raza, en los últimos 100 años, ha «mejorado mucho». Un hecho que lo demuestra es que hace un siglo producía la mitad de leche que ahora, que llega a los 20 litros por día y con menor cantidad de grasa.

Quintana apuntó que en 15 ó 20 años podría llegar a estar al nivel de la frisona, la vaca más extendida en Cantabria por sus cualidades lecheras, pero «este no es el objetivo». La intención es mantener y mejorar las características de la res, no crear una raza «artificial».

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