El último de la División Azul

El sargento Segundo Maté Rivera, que murió el 21 de marzo de 1943 en el frente de Leningrado, fue enterrado ayer en Ciriego, 64 años después

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la familia del sargento Segundo Maté, durante el sepelio en Ciriego. / SANE/
la familia del sargento Segundo Maté, durante el sepelio en Ciriego. / SANE

Por fin la familia del sargento de la División Azul Segundo Maté Rivera pudo ayer poner fin a una pesadilla. «Aún me parece escuchar los lloros y lamentos de mi abuela Ignacia recordando cada día a aquel hijo que con 23 años no volvió jamás. Mi abuelo escuchaba y no decía nada pero su mirada era siempre muy triste». Quien dice esto es María José Maté, una sobrina del militar español que murió en combate el 21 de marzo de 1943 en el frente de Leningrado y del que la familia desconocía dónde estaban sus restos.

María José vio también llorar a su padre, Antonio Maté Rivera. «Murió el mismo año en el que se iniciaron las repatriaciones de los voluntarios españoles que murieron en Rusia y yo me propuse cumplir con su deseo y el de su madre».

En 2002 comenzó los trámites para la repatriación de los restos mortales de su tío. «Fueron hallados en el cementerio de Slutz, ubicado en los jardines del palacio de verano de los zares cerca de Leningrado, hoy San Petersburgo. Es el cementerio más grande de la División Azul con más de 700 tumbas».

Orígenes

La familia paterna del sargento Segundo Maté era oriunda de Villafruela (Burgos). «Mis abuelos, Ignacia y Celestino, eran agricultores y mi tío Segundo inició la carrera militar en Burgos. Fue más tarde, cuando mi padre, Antonio, que había venido a Santander a cumplir el servicio militar conoció a mi madre, se casaron y juntos trabajaron mucho y muy duro y cuando pudieron se trajeron a mis abuelos que vivieron con nosotros hasta su fallecimiento».

María José es la única de la familia que no vive en Santander porque trabaja en Sevilla.

El sábado asistió en el convento de los Carmelitas Descalzos de Toledo a la ceremonia de entrega de los restos de su tío junto a los familiares de otro voluntario, Antonio Pombo, que fue enterrado también ayer domingo en Gestoso (León). Los carmelitas los tenían en custodia por amistad con ambas familias desde su repatriación el anterior fin de semana. A dicha entrega acudió una representación militar de integrantes de la Asociación de Repatriados de Rusia.

Ayer, domingo, 65 años después de que Segundo cayera mortalmente herido en el frente de Leningrado su sobrina María José Mate junto a su madre, sus hermanos y otros familiares llegados de Bilbao pudieron enterrar sus restos junto a los de sus padres.

Los Maté han cumplido con su deseo y el de sus mayores de dar tierra en Ciriego a un familiar cuya trágica ausencia se convirtió en presencia diaria. Jamás podrán olvidar la víspera de la Nochebuena de 2007.

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