Será en Santander

El Racing obtiene un valioso empate ante el Zaragoza en un buen encuentro. El equipo de Marcelino acabó el partido jugando sin ninguno de sus delanteros

F. FERNÁNDEZ-CUETO
Los jugadores del Racing felicitan a Garay después de que éste marcara el gol del empate. / M. DE LAS CUEVAS/
Los jugadores del Racing felicitan a Garay después de que éste marcara el gol del empate. / M. DE LAS CUEVAS

Marcelino había dicho durante los últimos días que había que tener presente que la eliminatoria contra el Zaragoza se iba a jugar durante 180 minutos, lo que suponía dejar de lado cualquier tipo de precipitación y actuar con inteligencia. Pues bien, precisamente eso es lo que hizo ayer el Racing. El conjunto santanderino mantuvo la calma incluso cuando iba por detrás en el marcador y fue los suficientemente listo como para acabar cosechando un empate que le otorga cierta ventaja para el partido de vuelta que se jugará dentro de una semana en El Sardinero.

Las numerosas bajas a que tuvo que hacer frente el técnico verdiblanco no afectaron demasiado al juego de su equipo. Desde el mismo pitido inicial, el conjunto santanderino plantó cara a un Zaragoza que mostraba cierto desorden, sobre todo en el centro del campo y en su defensa, pero que exhibía una calidad apabullante en todas y cada una de sus jugadas de ataque. Pese a todo, fueron los cántabros los que llevaron la voz cantante en los minutos iniciales del encuentro. Fruto de esta superioridad llegaron algunas ocasiones, como la que protagonizó Pablo Álvarez, cuyo disparo acabó siendo repelido por el poste. Eran los mejores minutos del conjunto santanderino.

Pero ante un equipo de la calidad del maño resulta complicado mantener durante mucho tiempo ese dominio. Pasados los minutos iniciales, fueron los hombres de Víctor Fernández los que asumieron el control del partido. Y con este dominio, fueron cayendo también las oportunidades y, para desgracia del Racing, el gol. En el lanzamiento de un libre directo tras una mano de Garay en la frontal del área, Oliveira consiguió adelantar a su equipo en el marcador, eso sí, tras contar con la inestimable ayuda de una barrera ineficaz y de un portero, Coltorti, que no estuvo en absoluto acertado.

Con el marcador a su favor, el Zaragoza retrasó un tanto sus líneas como si diera por bueno un resultado ciertamente positivo en una eliminatoria de estas características. Esta circunstancia fue aprovechada por el Racing para volver a aproximarse de nuevo al área de López Vallejo.

El acoso del conjunto verdiblanco, más voluntarioso que efectivo, no se tradujo en ocasiones demasiado claras, aunque eso sí, daba la sensación de que el gol podía caer en cualquiera de las acciones que estaban protagonizando sus jugadores a nada que estuvieran acertados en el último pase.

Tras el descanso, y con una nueva lesión a sus espaldas -Smolarek tuvo que ser sustituido por Jorge López-, el Racing siguió a lo suyo, a aguantar las cada vez más tímidas acometidas de un Zaragoza demasiado conformista y a esperar que llegara alguna oportunidad. Y como suele ocurrir en estos casos, la oportunidad de los cántabros llegó.

Óscar Serrano, que volvió a sus orígenes al colocarse como delantero, sacó a relucir su vertiginosa velocidad para dejar en evidencia a un Sergio Fernández que acabó en la calle tras derribar al catalán dentro del área. El claro penalti acabó convirtiéndose en el gol del empate gracias al acierto de Garay desde los once metros.

Con el tanto del empate terminó el partido y eso que todavía quedaba un cuarto de hora por jugar. Pero ni el Zaragoza, incapaz de generar algo de peligro ante Coltorti -sólo una ocasión de Oliveira que desbarató el suizo-, ni el Racing, que estuvo 'sobrado' en los últimos minutos mientras saboreaba un magnífico resultado, querían más.

Ahora, como segunda entrega de esta eliminatoria, ambos equipos se volverán a ver las caras, esta vez en Santander, para decidir cuál de los dos pasa a la siguiente ronda del torneo copero.