¿Se han quedado pequeños los Campos de Sport?

J. A.
Las colas en las taquillas del estadio se han convertido en algo habitual. / MIGUEL DE LAS CUEVAS/
Las colas en las taquillas del estadio se han convertido en algo habitual. / MIGUEL DE LAS CUEVAS

Los buenos resultados deportivos y, sobre todo, la excelente respuesta de los aficionados, traducida en un volumen de socios y público nunca vistos, están reforzando los argumentos que el club ha presentado al Ayuntamiento de Santander para conseguir su gran objetivo: el nuevo estadio.

Desde que a mediados del pasado año el Racing presentó una alegación al PGOU de la ciudad, en la que explicaba la conveniencia de construir un nuevo campo, se han sucedido los encuentros entre los responsables municipales y los representantes del club.

La idea del Racing consiste en levantar un nuevo campo de fútbol al final de la Vaguada de Las Llamas y crear a su alrededor una zona de servicios, con un hotel y un centro comercial. Los dueños defienden la necesidad de dotar al Racing de un patrimonio que evite que su trayectoria dependa en exceso de la fortuna. No se puede contar con que cada temporada crezca en el césped de El Sardinero un Zigic o un Garay que sigan solucionando los apuros económicos.

El hecho de que el Racing haya alcanzado su techo de socios es ahora su mejor baza: si los Campos de Sport se quedan pequeños, ¿dejará fuera a los aficionados el Ayuntamiento? El principal freno a este proyecto es la permanente sospecha de pelotazo que envuelve toda iniciativa de estas características. Un anterior equipo de Gobierno municipal ya dijo que no a la propuesta del antiguo propietario, Santiago Díaz, que pretendía hacer algo similar con las instalaciones actuales. La situación ha cambiado, y si entonces se hablaba de supervivencia, en este momento se habla de grandeza, que únicamente puede hacerse realidad con dinero.