Vacunas y autismo

REINALDO LÓPEZ TEJEDOR

Señor director:

A principios de l999 tuvimos a nuestro segundo hijo. Era una niña, la llamamos Maira Alejandra. Fue un parto normal. Los resultados del 'apgar', perfectos. Durante el primer año y medio de su vida, todo fue bien. Nos sentíamos felices viéndola crecer, junto a su hermano, dos años mayor que ella. Su evolución era normal y nada nos hacia sospechar lo que nos depararía el futuro. Alrededor de los 18 meses y medio, y tras la aplicación de la vacuna MMR (triple vírica), todo cambió. Maira Alejandra fue perdiendo el lenguaje, su patrón de conducta comenzó a variar: gritaba y lloraba de continuo...

Preocupados, comenzamos un peregrinaje, en búsqueda de soluciones. Visitamos a diversos profesionales de la Medicina: El diagnóstico: Trastorno Generalizado del Desarrollo. Autismo. El dato más llamativo es que este cambio en nuestra hija se produjo tras la aplicación de la primera dosis de MMR. El Dr. Bernard Rimland, director del Instituto de Investigación del Autismo, en San Diego.California, el mayor investigador del tema desde hace 50 años,afirma que la epidemia de autismo es auténtica y la excesiva vacunación la causa. La verdad debe surgir... Las probables causales son las siguientes: El Mercurio agregado a las vacunas, a través del Thimerosal, usado como antiséptico. La incidencia del autismo fue aumentando progresivamente. De un niño autista, por cada 10.000 nacidos vivos, se pasó a un niño autista, por cada 132 nacidos vivos. Los investigadores se alarmaron y consiguieron de la autoridades sanitarias que se retirara el Thimerosal de las vacunas, deteniéndose la epidemia. Al igual que ocurrió en el Reino Unido, Francia, etc... ¿Qué ha ocurrido en España? ¿Por qué las autoridades de nuestro país, no han ordenado retirar el Thimerosal de las vacunas? ¿Acaso importan más los intereses económicos de los laboratorios que, la vida de nuestros hijos? A nuestra hija se la han hecho diversos análisis en Estados Unidos y los resultados fueron de intoxicación por el citado mercurio. Este hecho plantea no solamente un problema médico, sino especialmente social, por la imposibilidad de autovalimiento de estos enfermos, y porque esta condición, hasta el presente, acompañará a estos niños, toda su vida. ¿Qué sucederá con nuestra hija cuando no estemos nosotros, sus padres? ¿A quién tenemos que recurrir, por habernos arrebatado una vida, tan incipiente?.

DNI: 13.805.453

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