Cantabria en el corazón de África

El consejero de Obras Públicas, José María Mazón, inauguró en Segué (Mali) el pozo y la conducción de agua construidos gracias a la iniciativa de la monja de Polaciones Carmen Cagigal, la implicación personal de Miguel Ángel Revilla, y la donación de miles de cántabros, empresas e instituciones, que aportaron su personal 'gota de agua' a través de dos telemaratones organizados en Canal 8DM

PILAR CHATO
El consejero llevó una bandera de Cantabria y otra de España. Allí una placa recuerda que la región financió el pozo./
El consejero llevó una bandera de Cantabria y otra de España. Allí una placa recuerda que la región financió el pozo.

Cantabria se ha ganado un lugar en el corazón de África. No sólo porque en el centro del continente hay una placa y una bandera con su nombre y sus colores, si no porque la generosidad de sus ciudadanos, empresas e instituciones, y el empeño de una monja oriunda 'de aquí' se han ganado el cariño, el respeto y la gratitud de los dos mil habitantes de una pequeña aldea de la que antes nadie sabía el nombre. Hoy suena en los oídos de los cántabros como algo conocido. Segué (Mali), en el centro de África, está más cerca de Cantabria desde hace unos años. La razón, el agua. Un pozo y sus canalizaciones construidos gracias a las donaciones efectuadas en la región. Pero esta es una historia vieja en cierto modo.

La actual se centra en algo que en occidente acaba convirtiéndose en una rutina, pero que allá, en medio de una tierra dura, en un pueblo donde lo ceremonial es una forma de ser, se convierte en un acontecimiento único, en una fiesta. La pasada semana, y a pesar de llevar más de un año funcionando, por fin pudo inaugurarse de forma oficial y con toda la pompa ese pozo de agua que pasó de necesidad imperiosa a realidad. Todo gracias al impulso que el presidente regional, Miguel Ángel Revilla, dio a la petición de una monja de Polaciones destinada en Segué, Carmen Cagigal. Este ruego se transformó en dos telemaratones realizados gracias al multimedia de EL DIARIO MONTAÑÉS y CANAL 8DM que permitieron enviar a Segué casi 100.000 euros. La generosidad fue tal que se desbordaron las previsiones.

Ahora, el encargado de esa esperada inauguración ha sido el consejero de Obras Públicas de Cantabria, José María Mazón, que aprovechó un viaje privado con su esposa, Carmen Gutiérrez, para dar cumplimiento al deseo de las autoridades locales e inaugurar oficialmente esas instalaciones.

«La experiencia ha sido magnífica», asegura, «no sólo porque África conquista el alma de todo el que tiene la oportunidad de conocerla de verdad, lejos de los circuitos turísticos, si no por el recibimiento que nos brindaron los habitantes de Segué». A él y a toda Cantabria en su nombre. Dos días de fiesta completos. Estaban avisados por Carmen Cagigal, pero no podían imaginarse lo ocurrido: «Fue inenarrable», afirma José María Mazón.

A su llegada, los vecinos de Segué flanquearon el camino de entrada al pueblo pertrechados de sus mejores galas y portando banderas que los niños del internado de las monjas habían pintado sobre hojas de cuadernos. En ellas, los colores de Cantabria y de España. Exhibiciones de armas y de caballos, y danzas formaron parte del recibimiento. Eso y los discursos, que tampoco faltan en África.

Al día siguiente, que ademas coincidió con una jornada festiva en Segué, se desarrolló inauguración oficial, con la visita a las instalaciones, el corte de cinta y nuevos discursos. Los oficiales, explica Mazón, y los de la gente del pueblo, niños, hombres y mujeres, que se acercaban a tan ilustres visitantes, sin importar la lengua, a contarles la importancia del pozo y la canalización del agua, y la gratitud de todos.

Mazón y su esposa aprovecharon este viaje para llevar hasta Segué y a la congregación de Carmen Cagigal (Congregación del Santo Ángel), a título personal, otros objetos y enseres. Camisetas cedidas por la Consejería de Turismo, medicamentos, aparatos para la tensión, cuadernos y bolígrafos, alimentos, juguetes y caramelos para los niños y niñas del internado que dirigen las monjas en Segué y en el que asisten a clase más de 300 pequeños.

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