Cenas y maridajes

En la última cita la cocina de Rábago entró en perfecta sintonía con caldos de Bodegas Torres

JOSÉ L. PÉREZ
Cenas y maridajes

El restaurante La Oliva organiza con cierta frecuencia cenas maridaje donde se fusionan una gama de vinos de una bodega de prestigio y la cocina de José Rábago, el campeón regional que está ultimando su preparación para acudir a la fase nacional del Bocusse. La iniciativa está teniendo un gran éxito ya que a una excelente relación precio-calidad hay que sumar la oportunidad de catar caldos nuevos y que, en ocasiones, están lejos de nuestro alcance.

Esta semana la cena maridaje ha tenido como protagonista a Bodegas Torres, una de las casas más acreditadas a nivel nacional y que en Cantabria está representada por Pancho Nicholls.

El resultado no pudo ser más satisfactorio ya que cocina y vinos estuvieron a una grandísima altura. Para la ocasión Rábago preparó de entrada una ensalada de anchoa del Cantábrico con tomate aromatizado, queso de Pido y reducción de vinagre balsámico, que maridó con un Rosado de Casta 2007. Luego se sirvieron unas colmenillas rellenas de foie con Pedro Ximénez y crema de reinetas, que maridó con un blanco, Waltraud 2007. Se cerró el capítulo de aperitivos con un calabacín relleno de cangrejo real gratinado sobre crema ligera de gambas, que maridó con un Santa Digna Sauvignon Blanc 2006.

El pescado fue un lomo de rape confitado sobre sopa castellana de ajo con confitura de cebolla, que maridó con un vino tinto con mucha personalidad, Mas Borras 2004.

Para cambiar de sabor, se eligió un sorbete de tomate y vodka.

El plato de carne fue un milhojas de carrillera de cerdo ibérico y berenjena con cremoso de castañas, que se combinó con un Salmos 2005.

Postres

Inicialmente se sirvió una degustación de quesucos variados de Cantabria, divertida y entretenida, que maridó muy bien con un Santa Digna Cabernet Sauvignon.

Y para cerrar, llegó a la mesa un postre fresco, una piña en tres texturas, realmente original y muy adecuada para poner un broche de oro en combinación con un vino dulce, Moscatel oro, antes de los cafés servidos por Raúl Alonso, campeón regional de baristas, y de degustar un ron Santiago de Cuba o un Brandy de Torres.

En definitiva, una excelente puesta en escena para una gran iniciativa gastronómica.