«'Furaco' no va a fallar»

Revilla afirma que la dieta de «anchoas y sobaos» del oso garantiza el éxito en la reproducción de 'Paca' y 'Tola'

RAÚL ÁLVAREZ
'Furaco' reconoce su nueva casa. / JOSÉ MANUEL PARDO/
'Furaco' reconoce su nueva casa. / JOSÉ MANUEL PARDO

Se ganó un recibimiento casi de ministro, saludado por dos presidentes autonómicos y una salva centelleante de flashes. Salió inseguro del establo, pero 'Furaco', recién llegado de Cabárceno para el intento de dotar de descendencia a 'Paca' y 'Tola', no tardó en enseñorearse del cercado construido para él en Santo Adriano.

La Fundación Oso, que ha criado en semilibertad a las hermanas de los valles del Trubia desde que eran cachorros, tiene puestas en ese macho de 15 años las esperanzas de despejar las incógnitas sobre la fertilidad de las osas. Ayer encontró un leal valedor en el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, que en tono jocoso, alejado de envaramientos políticos, garantizó que ha seguido una dieta de «anchoas y sobaos» de enorme eficacia afrodisíaca. «No va a fallar, no nos va a dejar mal. Hasta las avestruces de Cabárceno han corrido riesgo en los últimos días», aseguró.

Haciendo gala de la vena humorística que luce también en 'Buenafuente', Revilla expuso la etimología del nombre del animal. «En Cantabria, diríamos 'Joracu', que también significa 'agujero'», indicó. Sin embargo, atribuyó el mérito del bautizo del oso a un veterinario asturiano del parque de la naturaleza de Cabárceno que le examinó una herida tras una caída cuando era cachorro y exclamó: «Vaya furacu que tenía». Entre risas, el político regionalista garantizó que en esta ocasión no se repetiría el fiasco del toro importado por el Gobierno cántabro de Juan Hormaechea para mejorar la cabaña vacuna de la región. «Tenía la pólvora mojada, pero eso no va a pasar aquí», señaló.

La de Revilla fue la intervención más distendida en la Casa del Oso de Proaza, donde el presidente de la Fundación, el ex ministro Gustavo Suárez Pertierra, expuso los proyectos de la institución. Además de la reproducción asistida en cautividad de la raza parda cantábrica, los patronos se han comprometido a crear el aula ambiental «más ambiciosa» de Asturias. En un experimento piloto, 300 escolares de 16 centros educativos de la región realizaron esas actividades el pasado otoño.

El plan cuenta con el respaldo financiero de Cajastur y del Principado, que participa a través de las consejerías de Medio Ambiente y Educación.

Además, el presidente regional, Vicente Álvarez Areces, comprometió en su discurso la llegada de más fondos públicos para la Fundación.

Nuevo cercado

Desde Proaza, la expectación se trasladó a la parcela de Picarós, en el concejo vecino de Santo Adriano, donde la Consejería de Medio Ambiente ha financiado la construcción de un establo y recintos para los osos. Las instalaciones, que han costado 400.000 euros y ocupan cerca de 22.000 metros cuadrados, incluyen un edificio que servirá de hogar para los osos y tres cercados contiguos, pero separados: uno para 'Furaco', otro para 'Paca' y 'Tola' y una zona mixta donde convivirán si el cortejo tiene éxito.

Los responsables del proyecto -supervisado por la Facultad de Veterinaria de la Universidad de León y puesto en práctica por técnicos de Cabárceno y de la Fundación- se mostraron ayer encantados por oportunidad de trabajar con un objetivo de la importancia de la reproducción de una especie amenazada. El entusiasmo, sin embargo, no garantiza la gestación. El responsable veterinario de Cabárceno, Santiago Borragán, señaló que existen dudas sobre las osas. «En otros animales se ha observado que ejemplares que llegan a su edad sin haber estado con un macho, desarrollan quistes o tumores en los ovarios y no son fértiles», declaró.

Sobre 'Furaco' no hay incógnitas porque ya ha sido padre en Cantabria. El oso pasó tranquilo su primera noche en Asturias. Durmió de un tirón. Ya por la tarde, empezó a reconocer sus dominios, donde permanecerá al menos un año. Los veterinarios esperan que la curiosidad impulse a 'Paca' y 'Tola' a acercarse a él y a iniciar un cortejo que debería consumarse a finales de mayo, en la época de celo. Hasta enero, en todo caso, será imposible saber si ha habido parto. «Si oímos llorar oseznos, todo habrá ido bien», señala Borragán.

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