«El sonido del rabel tiene su encanto en ámbitos pequeños como la cocina»

MAXI DE LA PEÑA
Chema Puente, con su inseparable rabel. / JOSÉ LUIS RAMOS/
Chema Puente, con su inseparable rabel. / JOSÉ LUIS RAMOS

La 'bandurria' ya venía denominada en el diccionario de Covarrubias, en el Siglo de Oro español

El músico dice que el romance carolingio le dio una personalidad al valle de Polaciones Su hablar pausado y preciso, sus modales elegantes y su conocimiento del mundo rural le convierten en el embajador del rabel de la capital de Cantabria. Chema Puente es para muchos amantes del folclore una de las principales referencias de la música tradicional, por sus buenas maneras de cantador de romances y jotas y su destreza con el arco para sacar música de un instrumento tan rudimentario como es la 'bandurria' purriega, como a él le gusta llamar al instrumento que así quedó denominado en el diccionario de Covarrubias. Abierto a experiencias multiculturales, con artistas de otros ámbitos como la poesía y la pintura, y creador de proyectos musicales inéditos como el encuentro entre el rabel y la guitarra flamenca en su último trabajo discográfico firmado a medias con Ramón Fernández, le hacen acreedor de un bagaje rico en experiencias y coherente.

-¿Qué puntos hay en común entre la 'bandurria' purriega y la guitarra flamenca, su reto en el disco 'De Santander a Sevilla'?

-Son dos instrumentos españoles de hace muchos siglos. Los rabeles aparecen en los capiteles de las iglesias románicas y en 'El Quijote'. La guitarra tiene diversas influencias culturales como la árabe. Sería una síntesis de una tradición antigua. Un instrumento melódico como el rabel para acompañar la voz, cuando está con la guitarra flamenca hace la voz del cantador. Los instrumentos con arco son más cercanos al timbre de voz, como la viola y el violonchelo.

-¿No es una fusión?

-Una fusión, no. La guitarra hace lo que ha hecho siempre y el rabel y la voz, también. Son dos sonidos que interactúan frente a frente.

-¿Qué opinan en Andalucía?.

-Hay conocidos y amigos que han llevado el disco a Andalucía, y a la gente del flamenco les ha gustado la experiencia.

-¿Quién era Bernardo 'El de los Lobitos'?

-Era un cantaor gaditano, peculiar, fino, que no tenía la voz rasgada, muy respetado. Bernardo debe su nombre artístico a una tonada montañesa que escuchó a un cántabro en Cádiz que empezaba 'Anoche soñaba yo que los lobos me comían'. La cantaba como una bulería y decía 'lobitos' en vez de lobos.

-Hay lazos muy estrechos con la gente de abajo, la del sur.

-Hay lazos evidentes, sobre todo en Sevilla y Cádiz. Históricamente todas las naves partían de Sevilla para ir a América, y desde Cádiz para atravesar el Atlántico y arribar a Cuba. Se establecieron comercios de bares y ultramarinos y familias cántabras que luego tuvieron una presencia social importante en ambas ciudades, como los Rojas Marcos, Felipe González, Teófila Martínez, los dueños de Astilleros Cádiz. Sólo son algunos ejemplos conocidos. En Cádiz denominan 'chicucos' a los cántabros.

-Descríbame el valle de Polaciones.

-Es un valle sorprendente de Cantabria. Yo no estaba acostumbrado a ver esos robles y hayas, el ambiente hogareño, la vida alrededor del fuego. Es un valle hospitalario. La tradición oral es de las más importantes y se mantienen tradiciones como los zamarrones y las fiestas populares. El problema es que en los años de la industrialización y del éxodo a las ciudades, se redujo la población y ha quedado envejecida. Me he sentido bien acogido y su gastronomía es estupenda. Allí, con aquellos pastos, se come el mejor cordero. Me siento como en mi casa.

-Se fueron Pedro Madrid y Antonio Morante 'Quintana'. Queda todavía Adela Gómez. Hábleme de ellos.

-Pedro Madrid ha sido determinante en la cultura tradicional no sólo de Polaciones, si no de Cantabria. Era un hombre culto, un escritor fino que escribía de las costumbres del valle. Además fue un innovador con la 'bandurria' ya que añadió una tercera cuerda y hoy todos seguimos el mismo modelo. 'Quintana' era una rabelista tradicional, que los construía con tapa de piel y crines de caballo. Tenía una elegancia innata para recitar las trovas, quizá su faceta más desconocida. Y Adela Gómez es un pozo de tradición. Su saber y su memoria entronca con el romance carolingio que es el que la da una personalidad a Polaciones. Como rabelista toca con emoción y gusto al estilo tradicional.

-Usted intercala rabeles de dos y tres cuerdas.

-Cuando doy recitales y charlas llevo tres rabeles. La primera 'bandurria' que cayó en mis manos la hizo Aurelio Cagigal con dos cuerdas de crin de caballo y la utilizo para mostrar el sonido más puro. Llevo otro de dos cuerdas metálicas. Es el que más empleaba cuando empecé porque tiene una sonoridad más segura, más afinada. El rabel de tres cuerdas metálicas amplía el repertorio por la posibilidad de dar más notas.

-El romancero entronca con toda la cultura de la Península Ibérica.

-Es verdad. El romancero tan característico del folclore purriego posee una temática hispánica y es idéntico en Polaciones, en Zamora, en Portugal o en Sevilla. Lo que pasa es que además se interpretan canciones tradicionales de Cantabria como 'Carretera de Carmona' y 'La flor del romero'.

-Sobre su sonido monótono ¿qué argumentos esgrime a su favor?

-Su sonido es como es. El rabel está emparentado con el romancero. Es como decir que una iglesia románica de piedra y madera es fea. Esa monotonía tiene su encanto por ser un instrumento de pequeños ámbitos como la cocina que es donde se hacía la vida familiar y social en los pueblos.

-Campoo es también tierra de rabelistas. Explique las diferencias.

-Existe una diferencia en la forma de tocar. En Polaciones es vertical y en Campoo es horizontal, se coge como un violín. En la comarca campurriana se toca más la jota, para bailar, mientras que con la 'bandurria' purriega se interpreta el romancero.

-¿Por qué se denomina 'bandurria' en Polaciones?

-Ya aparecía esta denominación en el diccionario de Covarrubias y así ha quedado.

-Como la guitarra española se la llama 'viola' en Portugal.

-Algo así.

-Usted toca en sesiones poéticas. ¿es necesario estar presente en estos 'saraos' culturales para que le reconozcan?

-Creo que que es estar en contacto con otro ambiente cultural. Es bueno mezclar la música tradicional con la poesía moderna y los pintores. El rabel pertenece a la cultura. La controversia radica en una cuestión social, entre el ambiente rural y la gente más urbana.

-No me diga que no le han dicho en estos ambientes, 'Chema, toca una moñigada de esas'.

-Pues sí y no me molesta porque forma parte precisamente del lenguaje rural: 'moñigadas', 'huele a cucha' y donde voy a tocar y cantar lo hago con la misma dignidad. No hago más que lo que sé hacer. Me gustaría subrayar que la cultura popular ha sido la fuente de inspiración de Lorca, Machado, Quevedo, Cervantes, Falla. La jota montañesa 'a lo pesao' se escribe en una cuarteta y 'a lo ligero' en una seguidilla. Se trata de la forma más antigua de la lengua castellana y estaba presente en las jarchas mozárabes.

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