De padres gatos hijos michines

LUIS ALBERTO SALCINES

Dos pintoras de Cantabria han coincidido durante el mes de mayo con sendas exposiciones en nuestra comunidad. En El Observatorio del Arte de Arnuero exhibía sus últimas obras Gloria Pereda bajo el título 'Domésticos', y en la galería santanderina Juan Silió, Cuca Nelles muestra su segunda individual 'A hurtadillas'.

En principio nada llamaría la atención a los espectadores. En todo caso, sorprendería felizmente que las dos artistas, jóvenes, sigan fieles al lenguaje de la pintura en unos momentos en los que se habla de su muerte. Parece, sin embargo, que está volviendo a tener protagonismo después de los tiempos de marginación.

Lo que sí me ha parecido curioso es que las dos artistas son hijas de los también pintores Gloria Torner y Puchi Incera, respectivamente.

La anécdota me ha llevado a pensar en más casos de padres e hijos artistas en Cantabria. Luz de Alvear hija de Gerardo Alvear, el pintor de la bahía; Carmen Van den Eynde, del fallecido acuarelista acuarelista torrelaveguense Alberto Van den Eynde; Pablo Hojas, hijo del fotógrafo del mismo nombre; Sergio Sanz hijo del matrimonio Eduardo Sanz e Isabel Villar; Bruna Calderón hija de Fernando Calderón; su primo Pedro Calderón hijo del pintor y escultor Ramón Calderón; Viki Uslé hija de otro matrimonio artístico, Juan Uslé y Victoria Civera; el videoartista Bruno Ochaíta hijo del antes citado Puchi Incera; Guillermo y Ricardo Gruber, dibujantes e ilustradores, hijos de Eduardo Gruber; la pintora Véronique Sobrado, quien está realizando un estudio sobre las galerías de arte en Cantabria, hija de Pedro Sobrado; y parece que la hija de Pedro Palazuelos está asimismo adentrándose en el campo de la imagen

Se ha hablado muchas veces de una posible exposición de parejas de artistas plásticos. A mi me gustaría ver una de padres e hijos. Un día comentándolo con Mónica Álvarez Careaga me sugirió incluso el título: 'De padres gatos, hijos michines'. Es una idea.

En todo caso, el espectador no debe perderse las creaciones de Gloria Pereda, con pasos cada vez más firmes en la pintura, de quien escribe la comisaria de la exposición Elena Fernández: «Detrás del título de la exposición existe el deseo de apropiarse de los objetos y los espacios, de domar su naturaleza salvaje y cautivar su alma. Sin embargo, a veces, el ansia de los propios objetos de conservar su libertad vence y algunos de ellos consiguen abandonar el lienzo, se escapan del control de la autora, que se ve traicionada por sus propias criaturas a las que ve huir y cobrar vida por sí mismas. Las formas se liberan de su ámbito anterior, los recortables conquistan otros espacios, más allá de los límites del bastidor y se apoderan de paredes, suelos y techos». Ni tampoco la frescura y contundencia del lenguaje expresionista de Cuca Nelles, sus óleos sobre lienzo y cartón en formatos cuadrados, rectangulares y ovalados en los que aparecen rostros femeninos amenazados por agresivos perros y en los que reflexiona sobre la mujer contemporánea. Mónica Álvarez Careaga escribe en el catálogo de la muestra: «Cuca Nelles, una artista cimentada en un vasto conocimiento de los recursos de la pintura y animada por una certera comprensión de lo contemporáneo, plantea con indudable agudeza estas nuevas interrogantes sobre las mujeres jóvenes, sobre su aspecto, sobre sus emociones y sobre su representación».

Como freudianas representaciones de la asociación libre, las escenas de Cuca Nelles «se atreven a exteriorizar un estado de inconformidad permanente, un estado autodiagnosticado -quien lo sufre tiene conciencia de lo que le ocurre- y que, lejos de ser un mal sólo femenino, resulta útil para describir algunas personalidades de ambos géneros».

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