Cantabria contará este año con un nuevo aeródromo para luchar contra el fuego

La pista se está construyendo en una zona situada en el entorno del pantano del Ebro, en el área de Rebollar, y se estima que esté en servicio en el mes de septiembre Los trabajos han estado paralizados a la espera de un informe medioambiental que ha sido favorable

JOSÉ LUIS SARDINA
Cantabria contará este año con un nuevo aeródromo para luchar contra el fuego

Objetivo: luchar contra los incendios forestales. Actuación: construir un aeródromo en Valderredible, en el entorno del pantano del Ebro, para ser base de un avión anfibio en los meses de mayor riesgo de fuego. Con ese criterio hace ya dos años se comenzaron los trabajos para construir una pista de aviación forestal en las cercanías de la localidad de Rebollar de Ebro -páramo de La Lora-, una actuación que ha estado meses parada al estar pendiente su ejecución de una resolución del Ministerio de Medio Ambiente.

Precisamente el pasado 8 de mayo, el citado organismo se pronunció definitivamente sobre el proyecto, dando el visto bueno al mismo al concretar que no se requiere el habitual informe de impacto ambiental. Con esa autorización, los trabajos -adjudicados en su día a la empresa Tragsa con un presupuesto de 1.197.931 euros- ya pueden reanudarse. Fuentes oficiales de la Consejería de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Biodiversidad que dirige Jesús Oria, estimaron que las obras pueden estar concluidas en agosto de este mismo año por lo que el aeródromo estaría operativo en septiembre. Con ello, la pista forestal estará funcionando para el inicio de la campaña.

La pista se ubica en una zona de montes de titularidad pública, propiedad de la juntas vecinales de Sobrepeña y Rebollar de Ebro ,en el municipio de Valderredible, en unos terrenos (122.500 metros cuadrados) cercanos a la carretera CA-757.

En su día se alcanzó un acuerdo con ambas juntas vecinales y se fijó una concesión administrativa por 30 años, con reversión gratuita de los terrenos al término del plazo concesional, con un canon anual, revisable en los términos previstos en el Reglamento de Montes.

El aeródromo tiene como finalidad operar de base para aviones anfibios Air Tractor 802 Fireboss, o aviones de carga en tierra para la extinción de incendios forestales en Cantabria y de apoyo a otros medios en la vertiente sur de la Cordillera Cantábrica, en las provincias de Burgos y Palencia de la Comunidad de Castilla y León.

En función de los estudios de rendimientos de los distintos medios aéreos realizados por la Dirección General de Biodiversidad, se estableció que la contratación de un avión anfibio de última generación, del tipo Air Tractor 802 Fireboss, permitiría por su capacidad de carga (entre 3.000 -3.500 litros), y para incendios situados en un radio de unos 30 kilómetros del entorno del Embalse del Ebro (en periodos de 2,7 horas entre repostajes), realizar un total de descargas sobre el fuego del orden de 87.000 a 18.000 litros por hora, en función de una distancia del fuego al embalse entre 2 y 30 km respectivamente, considerando 30 minutos de vuelo para reabastecimiento.

El aeródromo contará con un edificio principal, una casa prefabricada en madera, dotada de tres habitaciones, baño, cocina y salón, completamente equipada para su uso por parte del personal técnico y pilotos, edificación que ya está terminada. A escasos metros de la vivienda se ha levantado la torre de vigilancia y comunicaciones en la que se instalarán las emisoras y antenas.

La decisión de emplazar un aeródromo en Valderredible responde a una 'exigencia' que se se recogía en Programa de Lucha contra los Incendios Forestales incluido en el Plan Forestal de Cantabria, aprobado en marzo de 2005. En él se consideró como una actuación de alta prioridad la incorporación de medios aéreos en las tareas de extinción, con base en la propia comunidad autónoma.

El proceso

Ante esa urgencia, en 2006 se concluyó la construcción de un helipuerto en el término municipal de Ruente, desde donde ya en marzo y abril de dicho año operó una BRIF (Brigada Helitransportada) de la DGB (Dirección General para la Biodiversidad) del Ministerio de Medio Ambiente.

Sin embargo, la realidad cántabra indica que no existe en toda la comunidad una pista de aviación forestal desde la que puedan operar medios aéreos de ala fija, tanto para labores de lucha contra los incendios forestales como para trabajos agroforestales, con excepción hecha del aeropuerto de Santander (Parayas), localizado en la propia bahía de Santander a escasos tres kilómetros de la ciudad, pero muy alejado de las masas forestales del sur de la región. Además, el uso del aeropuerto Parayas para labores de extinción presenta serias dificultades, al ser un aeropuerto destinado al transporte de pasajeros y ser muy complejo poder compatibilizar ambos usos. Tras ese análisis, los expertos entendieron que la existencia del embalse del Ebro, estratégicamente situado en el sur de la región y con una enorme superficie de 40 kilómetros cuadrados, aconsejaba la instalación de un aeródromo en la zona. Todo ello al constatarse que el pantano permite la operación de aviones anfibios durante prácticamente todo el año.

La cuenca del río Ebro, está ubicada en la zona más meridional de la comunidad de Cantabria y tiene una extensión de 86.015,76 hectáreas. Las formaciones forestales de esta comarca son muy importantes resultado tanto del abandono de cultivos debido al despoblamiento rural, como a las numerosas plantaciones realizadas por el antiguo Patrimonio Forestal del Estado hace más de 40 años, considerándose el 71% de la cuenca como forestal.

La Dirección General de Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente ha puesto de manifiesto la importancia que para la lucha contra los incendios forestales tendría poder disponer de una pista de aviación forestal en Cantabria. Un aeródromo desde el que pudieran operar tanto aviones de carga en tierra (ACT), como anfibios contratados pertenecientes a los medios desplegados por la Dirección General de Biodiversidad en las comunidades autónomas limítrofes o próximas a Cantabria, en aquellos casos en que fuera preciso movilizar estos medios a Cantabria, y que a su vez permitiera recuperarse y repostar a medios aéreos de ala fija o móvil, tras su intervención en extinción, sin necesidad de desplazarlos a sus bases de origen o a Parayas.