'El caso Wanninkhof', la historia de un linchamiento

Luisa Martín da vida a Dolores Vázquez, declarada culpable y cuya inocencia quedó después probada, en la miniserie de TVE-1 dirigida por Pedro Costa

MERCEDES RODRÍGUEZ|
Luisa Martín interpreta el dramático papel de Dolores Vázquez. / DM/
Luisa Martín interpreta el dramático papel de Dolores Vázquez. / DM

El productor y cineasta Pedro Costa, que ha firmado títulos de renombre en la historia de la ficción española como 'La huella del crimen' (TVE) y en el cine puso su sello a 'El caso Almería' o, más recientemente, 'Las 13 rosas', señala que detrás de un crimen está la historia de un país. En 'El caso Wanninkihof', miniserie de dos capítulos que estrena este jueves la cadena pública, Costa quiere contar la historia de un linchamiento, la de un juicio moral y paralelo contra una mujer, Dolores Vázquez, declarada culpable del asesinato de la joven Rocío Wanninkhof y cuya inocencia quedó posteriormente probada al encontrarse al verdadero asesino, el británico Tony King. Esta producción de alto coste -1,5 millones de euros- hace una llamada a la reflexión de los medios, critica el 'circo mediático' alrededor de aquel caso y muy especialmente en torno a esta mujer, a la que da vida Luisa Martín, sobre la que cayeron los prejuicios de la homofobia, según se hace constar en la serie. «El juicio fue durísimo, la gritaban fea, lesbiana, traidora y asesina», recuerda la intérprete, que ha buceado en el personaje a través de una detallada documentación.

El director de TVE, Javier Pons, recordó ayer, al presentar esta miniserie rodada en formato de cine y con dos capítulos, la repercusión social que tuvo el caso, un suceso que llevó a Dolores un encarcelamiento de 17 meses. La serie, destacó Pons, se centra en el calvario vivido por esta mujer, revisa el juicio paralelo que hicieron medios de comunicación y algunos abogados. «Los medios tuvimos unos gramos de responsabilidad en este enjuiciamiento a Dolores donde la homofobia tomó parte, ya que durante años se ha visto con más maldad a una lesbiana que a una persona heterosexual», manifestó el director de la cadena pública.

En este mismo sentido se pronuncia Pedro Costa, productor y codirector de la miniserie con Fernando Cámara, quien recuerda el «circo televisivo» en torno a Dolores Vázquez. Por otra parte, Costa subraya que en aquel juicio fue uno de los primeros en que se utilizó el jurado popular, «y se puso en duda su eficacia como sistema, porque la propia justicia se dio cuenta de que su labor no fue buena».

Prejuicios

Los prejuicios provocaron un juicio público de Dolores Vázquez, insiste también Luisa Martín, actriz que ha recibido una abundante información, audiovisual y escrita, sobre el personaje al que da vida, «incluso cosas que no se pueden decir», confiesa. Todo lo estudiado le ha llevado a entender a una mujer que se crió en el Reino Unido y tenía una contención en sus emociones, y a «encajar todas las piezas» del personaje. A Martín, que vuelve a enfrentarse a un papel duro y dramático, como en 'Desaparecida', le gustaría que esta serie sirviera para despejar todas las dudas en torno a Dolores, «porque se ha cometido una injusticia enorme con ella, y todavía hay gente, y cierta prensa, que pone en duda su inocencia».

«Se le ha condenado por lesbiana, por tener una relación con la madre de la víctima, a la que alimentó», añade.

En este mismo sentido se manifiesta Juanjo Puigcorbé, que en la ficción interpreta el papel de abogado de la acusada. «Ha habido mucho desaprensivo alrededor de este caso y esta serie puede servir de una oportunidad para resarcir a esta mujer de un engaño, porque lo ha pasado y lo sigue pasando muy mal».

En 2003, tras pasar la acusada 17 meses en la cárcel, se descubrió que fue el ciudadano británico Tony Alexander King, condenado también por el asesinato de otra joven, Sonia Carabantes, el autor de la muerte de Rocío. El hallazgo de una colilla en el lugar donde fue encontrada la víctima, con material genético que coincidía con el hallado bajo las uñas de Rocío, fue fundamental para resolver el caso. El actor belga Frank Feys, que ha trabajado con directores como Benito Zambrano o Isabel Coixet, es el encargado de meterse en la piel del desalmado asesino. «Meterme en la cabeza de un monstruo es para mí un reto, pero los actores tenemos que humanizar todo».

Dolores Vázquez no ha querido hablar con el equipo de la serie, ni con ellos ni con nadie. Luisa Martín quiere que se respete su silencio. «Espero que ahora, con la serie, los mismos paparazzis que permanecieron en la puerta de su casa para ver a la culpable no vayan y la acosen tratando de escarbar en cómo se siente la inocente».

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