Catorce depósitos de agua velan por la seguridad de los bosques de la región

La Brigada de Refuerzo de Incendios Forestales utiliza el helicóptero con base en Ruente para sofocar los fuegos

LETICIA MENA
El 'helibalde' o 'bamby' es el depósito que los helicópteros llenan de agua para apagar incendios. / M. DE LAS CUEVAS/
El 'helibalde' o 'bamby' es el depósito que los helicópteros llenan de agua para apagar incendios. / M. DE LAS CUEVAS

¿Se ha preguntado alguna vez de dónde sale el agua con el que los helicópteros apagan los incendios? En los montes de Cantabria hay catorce depósitos ubicados de forma estratégica en los que hay agua durante todo el año. A estos tanques de 50 metros cúbicos se suman tres presas fluviales, ocho embalses, seis balsas de riego, cinco lagunas, tres arroyos, una piscina, dos zonas en la bahía de Santander, una en las Marismas de Santoña y otra en el pozo de la mina de Reocín. Gracias a estos 46 puntos, el helicóptero responsable de la extinción de los incendios de Cantabria puede hacerse cargo de cualquier fuego al llenar los 1.500 litros de su 'helibalde' en un plazo de tiempo mínimo. El 'helibalde' o 'bamby' es como los técnicos llaman al depósito que los helicópteros llevan suspendido del gancho baricéntrico.

Durante estos días, los técnicos de la Consejería de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Biodiversidad están forrando los dos depósitos que hay en los montes de Bedoya (Cillorigo de Liébana) y de Luriezo (Cabezón de Liébana) para disminuir su impacto visual ya que están ubicados en puntos elevados y muy visibles. En estas dos operaciones se invertirán 41.390 euros, un coste elevado teniendo en cuenta que la construcción de cada depósito asciende a cerca de 20.000 euros, pero todo sea por 'camuflar' los dos pegotes de hormigón que hay en estos dos puntos de Liébana.

En cinco minutos

Tal y como explica el jefe de Servicio de Montes del Gobierno de Cantabria, Rafael Gómez del Álamo, «la ubicación de estos 46 puntos es clave para que el helicóptero pueda coger agua y descargarla sobre el fuego en pocos minutos. El tiempo estimado entre carga y descarga es de cinco minutos». Así que estas zonas son cuidadosamente elegidas y no responden al azar, ya que para entrar a forma parte del 'listado' de puntos estratégicos es necesario que en estos sitios exista un manantial todo el año para poder hacer frente al fuego tanto en verano como en invierno y que estén ubicados en zonas en las que un helicóptero pueda aproximarse sin problema para cargar el 'helibalde'. Para poder utilizar el agua de estas 46 áreas, el Gobierno de Cantabria solicita una concesión de agua a la Confederación Hidrográfica del Norte (CHN).

Desde hace dos años

La nave con base en el helipuerto de Jaedo (Ruente) es un 'Sokol' y en él se desplazan los miembros de la Brigada de Refuerzo de Incendios Forestales (BRIF) cada vez que son requeridos cuando se origina un fuego. Desde el año 2006, Cantabria cuenta con esta base que se eligió de acuerdo a la dinámica de los incendios forestales que marca como imperativo la actuación desde un helipuerto forestal, próximo a las zonas arboladas y con unas características operacionales de altitud, comunicaciones con núcleos urbanos y régimen de vientos dominantes, entre otros requisitos. Ante estas premisas, las instalaciones se ubicaron en un monte público de Ruente, muy próximo a la carretera CA-180, que une Cabezón de la Sal y el Valle de Cabuérniga.

La BRIF que actúa en Jaedo está integrada por personal altamente especializado coordinados por dos ingenieros técnicos forestales. La brigada se completa con dos capataces de cuadrilla, 15 brigadistas, dos técnicos de base y dos encargados de la emisora. Desde la base se establece comunicación con la BRIF, recibiendo las instrucciones para la actuación de la brigada y la localización del fuego. Además, en Cantabria hay un total de 140 agentes forestales que son técnicos auxiliares del Medio Natural (TAMN) y equipos de prácticos forestales que trabajan a las órdenes de un capataz de cuadrillas de ocho personas que van en todoterrenos hasta el lugar del fuego.

Preparados

Los incendios forestales activan todas las alarmas, no sólo en los centros de información y coordinación, sino también en la cabeza de los bomberos del aire, que actúan al límite desde su pequeña cabina volante. La BRIF actúa conforme a las normas de intervención de los medios de la Dirección General de Biodiversidad en la extinción de incendios.

Especialmente, procederá al despacho automático para todos aquellos incendios dentro de un radio de 50 kilómetros alrededor de su base, para los que la Dirección General de Montes y Conservación de la Naturaleza solicite su actuación. También se podrá requerir su concurso siempre que haya incendios de gran superficie situados a mayor distancia de la citada.

Cuando los brigadistas se aproximan en el helicóptero a un incendio, el piloto busca una zona en la que los agentes puedan desembarcar con su correspondiente herramienta. Pero ese es sólo el comienzo de la operación. Después habrá que llenar el 'helibalde' en uno de los 46 puntos que contemplan en un plano con cuadrícula en el que cada sector está numerado. Una vez que el helicóptero suelta el agua que transporta, los agentes utilizan los 'batefuegos' que son unas palas de caucho flexible que mediante el desplazamiento elimina el oxigeno que se encuentra en contacto con el material combustible. Cuando apagan el fuego vuelven a la base hasta el próximo aviso.