Boonen gana en una jornada de huelga

Los corredores, molestos por la etapa del día anterior, se dedicaron a pasear. En la primera hora de carrera se cubrieron sólo 15 kilómetros

B. URRABURU
Los espontáneos, más rápidos que los ciclistas. / REUTERS/
Los espontáneos, más rápidos que los ciclistas. / REUTERS

Hay que echar mano del refranero para hacer más llevadera esta pantomima de ciclismo que vivimos en tierras de Castilla. «Zamora no se ganó en una hora», dice un refrán castellano ante la bravura mostrada por sus habitantes cuando Sancho II de Castilla intentó su conquista. Su hermana Doña Urraca, que mandaba en la ciudad, vio cómo Sancho moría, ante los ojos del Cid.

Los participantes en la Vuelta a España debieron tomarse al pie de la letra ese dicho porque tardaron exactamente 5 horas, 21 minutos y 16 segundos en cubrir los 187 kilómetros que separaban Ponferrada de esta localidad. La velocidad media resultó espectacular: 34,794 kilómetros por hora. En la primera hora de carrera se cubrieron ¡15 kilómetros! Eso sí, con el alto del Acebo de salida. En la segunda hora eran 28,3 los kilómetros de media.

Con decir que un sujeto con casco, unos cuernos enormes en la cabeza y la bandera americana corriendo a pie iba más rápido que el pelotón, está todo dicho.

Alguien tenía que ganar y le tocó a Tom Boonen, el vencedor en Córdoba, que parece ir recuperando el tono físico y mental después de una segunda parte de temporada bastante complicada.

¿Qué pasó para que se acumulase un retraso de más de una hora sobre el peor horario previsto por los organizadores?

Hubo una huelga, encubierta, de los ciclistas, molestos por la dureza de la etapa del día anterior, que, según ellos, no estaba bien reflejada en el libro de ruta. También dicen que no había señalizaciones en condiciones de lo que se iban a encontrar.

Con decirles que los quioscos ambulantes que había en la llegada hicieron su septiembre particular Los aficionados esperaban a los llamados esforzados de la ruta, este martes menos esforzados que nunca, y como no llegaban se entretenían picando algo, tomándose una cañita, preguntando: «¿Qué, ya llegan?». También los había que se habían instalado con su silla, a la fresca, para evitar 'la caló' y «ver a los ciclistas», y acabaron prolongando la siesta.

En fin, que Tom Boonen ganaba y decía: «Es mi segundo triunfo antes de irme a casa a preparar el Mundial». Desde Valladolid se irá al aeropuerto junto a Paolo Bettini. Dentro de lo malo, han aguantado toda la montaña, se supone que para afinar su preparación de cara a los Campeonatos del Mundo.